miércoles, 13 de enero de 2016

AMPARITO EN EL CONGRESO


No entró. Tampoco lo pretendía. Amparito no llevaba a su niño en brazos como lo hizo Carolina Bescansa. Ni buscó un asiento libre como hicieron los diputados electos de ERC que dijeron que les daba igual porque ellos se presentaban en un hemiciclo extranjero del que proyectaban ausentarse cuanto antes. No aclararon si con su ausencia reivindicativa iban a dejar de cobrar sus emolumentos, pero parece que no, que seguirán cobrando y, a lo peor, hasta pasan dietas.

Amparito no entró porque, si lo hubiera hecho, los galoneados ujieres de la hispana Cámara Baja, con sus barriguitas redondas y sus perennes caras de aburrimiento, hubieran tenido que abrir hueco para una banda de músicos con dos saxofones, un trombón de varas, tres fiscornos, cuatro clarinetes y un bombo.

Venían de un pueblo de Valencia. Y llegaron tocando eso, Amparito Roca que es un pasodoble taurino del que los comentaristas de Canal Plus toros no dan nunca el nombre porque no lo saben.

Busqué entre los planos que me ofrecieron en Antena tres los cámaras compañeros de Susanna Griso los rostros de los veteranos cronistas parlamentarios a ver que expresión de sorpresa ponían y no dí con ninguno de ellos. Y eso que encontraron hasta el de Juan Carlos Monedero, el amigo y consejero áulico del difunto Chaves, el de Venezuela, que contemplaba el espectáculo desde el gallinero.

Buen comienzo, a fe mía. Los agoreros empiezan a hablar ya de disolución. Me gustaría que se equivocaran. Sus nuevas señorías conforman un grupo ilusionado y enternecedor que alcanza el 62 % de la Cámara.


El vino joven se conserva muy bien en odres viejos.

domingo, 10 de enero de 2016

MANOLO RODRIGUEZ DUARTE


Era un histórico de la televisión, Periodista audiovisual, abogado y actor de doblaje, nos dejó hace dos días tras haber luchado durante tres años con el cáncer que se lo ha llevado a la tumba.

Se ha ponderado en las apresuradas notas necrológicas que he leído sus muchos valores entre los que destacaba el espíritu de superación y la constancia. Atesoraba otros más. Nacido en Marchena y perteneciente a una familia agrícola, dio comienzo a su formación cuando ya había cumplido diez años, pero no la abandonó nunca, llegando a la Universidad Hispalense donde culminó la Carrera de Derecho que empezó a ejercer como pasante en el despacho de abogados de Celestino Fernández Ortiz. De él, columnista de prensa y director largo tiempo de Radio Nacional de España en Sevilla, pudo contagiarse del venenillo de atender las dos profesiones, el periodismo y la abogacía.

Celestino era muy amigo de Paco Narbona. Cuando el Centro Territorial de Televisión en Andalucía, que éste dirigía, necesitó ampliar la plantilla de su personal administrativo, Manolo empezó a trabajar en sus instalaciones de la Palmera. Pero poco tiempo estuvo  en las oficinas. Su rostro empezó a asomarse a los televisores tímidamente junto a los de Begoña Achabal, María José Mañes y José Domingo Romero y cuando otro Paco, Francisco Millán, pasó fugazmente como director por los estudios de la televisión territorial, una de las pocas decisiones que tomó fue ponerle al frente de un programa deportivo.

Manolo tiró de su hermano Tomás, regidor y ayudante de realización hasta pasar a realizador. Luego de su padre que ocupó plaza de ordenanza.

Se prejubiló y se fue a vivir a Valencina.

Nunca le vi enfadado. Jamás perdió los papeles. Y tenía una memoria prodigiosa. Cuando aún no había llegado ese artilugio llamado autocue, al que otros conocen como teleprompter que proyecta los textos de las locuciones en una pantalla al lado del objetivo de la cámara, memorizaba los escritos en pocos segundos.

Un ejemplo digno de premio.


No se lo dieron como merecía. Los jurados encargarlos de concederlos siempre se los otorgan a los de fuera.

sábado, 9 de enero de 2016

DEL CHORROBORRO AL CARAJAULA



Graciano Palomo ha escrito en el Confidencial que Pedro Sánchez trata de encontrar su salida personal en el modelo portugués y que Antonio Costa, ( el que gobierna, o cosa así, en el país vecino sin haber ganado las elecciones) rehén de comunistas estalinistas inexportables salvo a Corea del Norte, sólo puede servir de modelo al que asó la manteca con el dedo.

Hace tiempo, dice Graciano, que Sánchez debería haber expulsado de su círculo interior a cuanto asesor chorroborro le rodea.

No sé lo que significa chorroborro. En el diccionario encuentro “aluvión de cosas inútiles” y como sustantivo. Me da igual. Lo anoto como calificativo merecidísimo para los asesores de ese muchacho convertido en espectáculo decadente desde que, al perder las formas en televisión frente a Mariano Rajoy, perdió también la mejor oportunidad de su vida.

Graciano siempre me ha recordado a mi antiguo compañero en la redacción de Informativos de Radio Nacional Antonio Gamito. Sabio en la captación de la noticia y divertido y original en su análisis a viva voz.

Le brindo el término a mi admirada Susana, que es de Triana, eso que no se olvide nunca, barrio en el que nacen cada día miles de apodos puestos con gracia y oportunidad. (¿Ustedes conocen al carajaula…? )


Lo brindo precediendo las palabras de usía y, mejor, de vuecencia, que así se está ganando el tratamiento día a día la señora presidenta de mi Junta.

viernes, 8 de enero de 2016

ESA ILUSIÓN QUE HUYE


Hasta aquí llegan los ecos  de la revolución madrileña de la Cabalgata de Reyes.  Carmena, ha querido este año una cabalgata más moderna  y ha sido el vestuario de los monarcas lo que más se ha criticado entre ciertos sectores capitalinos.

Dicen que Melchor parecía el mago Merlín…. Que Gaspar iba ridículamente vestido con una túnica rosa que presentaba estampados de aves de gran tamaño y que al morenito Baltasar no le sentaba bien el turbante fucsia.

Tonterías. Cómo si no hubiera nada más trascendente en qué pensar. Parece que se quiere contraponer estos comentarios adversos a la esperpéntica visita de Pedro Sánchez a Portugal o a los maullidos de gato panza arriba de un Arturo Mas cada vez más venido a menos.

Huye la ilusión. Se fueron las Navidades. Todavía en la carretera se producen largas colas detrás de las vacías carrozas arrastradas por tractores que regresan a los pueblos después de haber servido a las cabalgatas de los barrios.

Ya no están los reyes- Quedan las facturas… los kilos de sobrepeso… la amarga perspectiva del resurgir de las inquietudes y los problemas… los negros nubarrones de los políticos impresentables…


Ya empiezan los quinarios. Y el Consejo abre el próximo día trece el plazo  para pagar las sillas.

miércoles, 6 de enero de 2016

LA NOCHE DE LAS CABALGATAS


No hay ciudad ni pueblo de mediana importancia para arriba que no convierta desde el atardecer hasta la madrugada del cinco de enero en la noche de las Cabalgatas. Y no hay televisión ni radio que se precie que no tire la casa por la ventana rivalizando en llevar estas caravanas luminosas a todos los hogares.

Parece un trabajo sencillo, pero no lo es en modo alguno aunque la técnica cada vez más sofisticada permita diabluras audiovisuales a bajo coste, Y lo que se echan de menos son los buenos comentaristas. Los hay sin duda, pero cuántas descripciones superficiales, cuánta vaciedad…cuánta pobreza de léxico y cuantas vocalizaciones confusas encubiertas en una pervertida forma andaluza de hablar…

Y ¡mira que el espectáculo da juego!... Empezando por los mismos monarcas orientales, que a pesar de mostrarse coronados, no debieron usar corona nunca. Eran sabios estrelleros. Singulares y extraños. Escrutando el cielo, vieron la estrella que les condujo a Belén. Sin GPS. Sin brújula.

Era justo que fuesen a inclinarse ante Jesús: lo habían hecho ya las bestias como representantes de la naturaleza. Y los pastores a los que había invocado el ángel, representando al pueblo. Ahora llegaban ellos que eran el saber.

Y abriendo sus tesoros ofrecen al Recién Nacido oro,  incienso y mirra.
Ofrenda de los hombres a Dios. Pero ¿cómo es posible…si la Escritura dice que toda dádiva y todo don perfecto de arriba vienen?...

Porque dar es propio de enamorados y el oro de Melchor es el de la larga sabiduría que pregona su barba encanecida, el oro fino del desprendimiento del dinero. Y el incienso de Gaspar, el de los deseos que se ponen en el altar de las ofrendas. Y la mirra de Baltasar, la premonición de que el Hijo de María morirá joven.

Los niños de Jerusalén rodearon el cortejo como los niños de ahora haciéndose preguntas parecidas a las que  pueden formular éstos desde que a comienzos del siglo pasado lo creara el poeta del Ateneo sevillano José María Izquierdo:

¿De dónde los magos vienen?...
¿Dónde se hallaba el tropel
de carrozas de papel
que desfilan y entretienen?
¿Cómo los Reyes convienen
venir de tierra lejana
con esa bendita gana
de hacer en la misma noche
en todas partes derroche
sin esperar a mañana?
¿Cómo llegan?... ¿De qué cielo?
¿Qué afilado minarete
será torre de cohete
para control de su vuelo?
¿Cómo, se dice el chicuelo,
que vengan volando tanto
con la corona y el manto
en esos tronos de flores
a los que arrastran tractores?
¿Cómo se hace este encanto?...
Y la respuesta es sencilla
y está llena de cariños:
Sevilla piensa en los niños

y a ellos se da Sevilla.

martes, 5 de enero de 2016

SOBRE LOS REYES MAGOS



He abierto mi biblia que es un ejemplar de la Nácar Colunga, ya un tanto ajado por el frecuente manoseo, por la página 1042 y me he puesto a leer  la descripción minuciosa que, de su adoración, lleva a cabo el evangelista Mateo, aquel arrendador de las alcabalas de Cafarnaúm, publicano conocido también como Leví, cuyo oficio y para entendernos mejor con el lenguaje de nuestros días, podríamos traducir diciendo que correspondía a un funcionario de Hacienda, que se convirtió y se hizo seguidor de Jesús.

Mateo, como luego lo hiciera el médico Lucas, otro de los que recogieron por escrito las andanzas de Cristo desde su nacimiento, confirma que los magos llegaron de Oriente, eran originarios de la Media y gozaban de alto prestigio en Babilonia.

No precisa exactamente que fueran tres, pero sí que dejaron tres regalos: oro, incienso y mirra, de ahí el número deducido de los regios visitantes, más astrólogos estrelleros que monarcas coronados que, desde sus países orientales, siempre siguiendo el rumbo de la estrella, habían viajado tanto tiempo para postrarse de hinojos ante el Niño recién nacido, que, cuando llegaron, ya no estaba  en la cueva donde María lo alumbrara, sino en  una casa en Belén y se supone que más crecido.

Tal vez anduviera cerca de los dos años, de ahí que Herodes ordenase la matanza de los Inocentes desde esa edad,

Sus nombres aparecieron por vez primera en un mosaico bizantino encontrado en Rávena el año 520. Melchor lleva el incienso, Gaspar, el oro y Baltasar, la mirra. Todos son blancos. Y este último casi un chiquillo.

Baltasar no fue negro hasta el siglo dieciséis. Una decisión representativa que obedeció a eclesiales necesidades ecuménicas.

Sus restos, o, al menos, los restos que se supone que son, se guardan en un espléndido sarcófago en la catedral alemana de Colonia. Francisco Narbona, mi recordado director del Centro territorial en Andalucía de Televisión Española, me dijo que los había visto, cuando fue abierto a comienzos de la década de los ochenta y que corresponden a tres varones de unos quince, treinta y sesenta años de edad.

Sus espíritus protagonizan todos los cinco de enero luminosas cabalgatas cargadas de regalos.


Lo hacen así desde 1918 y se lo pidieron por esa vez primera a un poeta y ateneísta que se llamaba José María Izquierdo, pero firmaba Jacinto Ilusión.

sábado, 2 de enero de 2016

QUERIDO BECQUER


A mi poeta de cabecera voy a dedicar esta primera entrada en mi bitácora para empezar el año. Creo que nada hay mejor. El poeta de las Rimas era el preferido de los jóvenes románticos de aquella generación del siglo pasado que intentaba copiarlas llevando a la pluma los desdenes iniciales de las quinceañeras rondadas de amores primerizos.

Pero esos muchachitos que estrenaban ardorosas tendencias de acercamiento a las poseedoras de los encantos del sexo contrario poco supieron de aquel sevillano con apellido foráneo salvo que lo había acercado voluntariamente al nombre que le impusieron en la pila bautismal para firmar sus escritos.

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida y Bécquer al borrar sus dos primeros apellidos al pie de su obra literaria no creo que llegara a suponer la gigantesca difusión que alcanzaría cuando abandonó  este mundo en plena juventud.

Pilar Alcalá, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Hispalense y secretaria de la Asociación “Con los Bécquer en Sevilla”, pretende que la ciudad celebre en este 2016, que está echando a andar, el “Año Bécquer” al conmemorarse el 180 aniversario de su nacimiento.

A mí me dio la oportunidad de anticiparme en el recuerdo mi amigo y admirado compositor y profesor de órgano Manuel Jesús Ciero, presidente de la “Asociación pro órgano Salteras cultura y compromiso”, “Apros”, al invitarme a participar como narrador de la leyenda “Maese Pérez el organista” ,puesta en escena días pasados en la monumental iglesia saltereña como sustento de un concierto que él interpretó ejecutando partituras del maestro Eduardo Torres.

Una cita para amantes de la música y la literatura que ha proporcionado a la entusiasta y ejemplar asociación, creada con la finalidad de adquirir un nuevo órgano para el templo, el equivalente monetario a precio de mercado de cinco tubos del codiciado instrumento.