jueves, 14 de junio de 2018

EL PAPA ROCIERO


No llegó en carreta, sino en helicóptero. No se movió en un charré, sino en automóvil. No coronó con su silueta la vaticana Columnata de Bernini, sino que se asomó al balcón que le había diseñado Luis Becerra y construido el almonteño Matías Aceitón. Momentos antes se había arrodillado en el interior del Santuario a los pies de la Blanca Paloma flanqueado por el obispo de la diócesis onubense Rafael González Moralejo y su auxiliar, que luego sería su sucesor, Ignacio Noguer Carmona.
Desde atrás, también con las dos rodillas en tierra, tenía el privilegio de contemplarle de cerca el presidente entonces de la Hermandad Matriz, Ángel Díaz de la Serna.

Era mediados de Junio. Y hacía mucho calor. Pero el gentío que se fue congregando desde el mediodía en la explanada que se extiende ante la puerta del Santuario por la que sale la Virgen cada Lunes de Pentecostés parecía no reparar en ello. También era lunes. Desde los cuatro puntos cardinales de España habían llegado rocieros para vivir el momento histórico: la primera vez que el Vicario de Cristo visitaba el Rocío.

Impaciente espera porque el Pontífice había de trasladarse antes a los lugares colombinos. La previsión protocolaria fijaba su llegada al helipuerto ocasional de la aldea almonteña, instalado en el campo de futbol, a las seis y veinte de la tarde, pero el helicóptero papal y los otros cinco que ocupaban las personalidades de su séquito no aterrizaron hasta las siete menos diez.

La muchedumbre, en ese momento, a solicitud del canónigo de la Catedral de Huelva, Antonio Bueno, saludó la aparición agitando banderas y pronto se fundieron con el repique del santuario los de todos los campaniles de las capillas de las hermandades filiales y los gritos de ¡viva el Papa rociero!.

Fijaba igualmente el protocolo que la estancia durase hora y media y que Juan Pablo segundo la diese por concluida a las ocho menos veinte trasladándose entonces de vuelta al helipuerto. No sucedió así. El Papa se marchó pasadas las ocho. Y se le notaba que no le apetecía irse.

Era su primera visita al Rocío. Desde el interior de la unidad móvil, donde tenía mi puesto de comentarista, contemplé cómo, en medio de la inevitable nube de polvo, se alejaban los automóviles que devolvían al Vicario de Cristo al espacio deportivo de la aldea donde le esperaba el helicóptero que le llevaría de regreso a Sevilla: Un Superpuma, con cuatro sitios en la cabina delantera y ocho detrás.

En Sevilla, en Huelva, en los lugares colombinos y en la aldea que preside la Blanca Paloma lo había llenado todo. Incluso hoy, un cuarto de siglo después, colma la sucesión de escenas que evoco y todas desfilan por mi memoria como desvaídas al lado de una imagen deslumbrante: El Papa, entre dos obispos, orando, arrodillado, ante la Virgen del Rocío.

Algo le diría la Señora cuando, al incorporarse, pronunció esa frase que ha permanecido como conclusión después de la visita: “Que todo el mundo sea rociero”








miércoles, 13 de junio de 2018

ANIVERSARIO DEL PAPA EN EL ROCIO



Fue el catorce de Junio de 1993.  Una fecha histórica para toda la cristiandad, pero, de manera especial, para los rocieros. Su Santidad el Papa, Juan Pablo segundo, en el curso del último acto de las tres intensas jornadas que dedicó a Andalucía en su cuarto viaje a España, llegó hasta las plantas de la Blanca Paloma y se postró ante Ella para rezarle.

Era la segunda vez que venía a Sevilla y lo hacía, en  esta ocasión, a fin de clausurar el cuadragésimo quinto Congreso Eucarístico Internacional, pero también era la primera que se llegaba en visita pastoral por Huelva a la que proclamó Cuna del Descubrimiento y núcleo de devoción mariana universal destacado por su amor a la Virgen.

La capital onubense, Moguer, Palos de la Frontera, la Rábida y el Rocío vibraron con la presencia del Pontífice que convirtió a la provincia en centro espiritual del mundo cristiano.
El Papa había llegado a Sevilla el sábado anterior, once años después de haberla visitado por primera vez en 1982 para la beatificación de Sor Ángela de la Cruz.  Ahora, la finalidad primaria de su presencia consistía, como digo más arriba, en presidir la clausura del congreso en la llamada Statio Orbis, situada también, lo mismo que en la ocasión precedente, en el recinto de Los Remedios, donde, disfrutando o padeciendo, según  se mire, una jornada de calurosa primavera, se volvió a congregar una multitud incalculable de fieles en un acto que contó con la asistencia de la Familia Real.

Luego Su Santidad viajó en helicóptero a los Lugares Colombinos para conmemorar el Quinto Centenario de la Evangelización de América… Ofició la Misa al aire libre en Huelva, ante más de cincuenta mil personas en la Avenida de Andalucía, concelebrada con cinco cardenales, veinticuatro obispos y casi doscientos sacerdotes… coronó a la Virgen de los Milagros en el Monasterio de la Rábida… estuvo en la Iglesia de Santa María de la Granada en Moguer… oró ante el Santísimo Cristo de la Sangre en Palos de la Frontera… y terminó en el Rocío.

Fue el último acto de su visita al feraz rincón de la marinera y descubridora Onuba, y se recordará por esta singularidad inédita: por primera vez en la historia, un Papa pisaba las arenas del Rocío.

Yo estuve allí y lo comenté para el mundo entero ante las cámaras de la Televisión Nacional. Hace veinticinco años. Cómo pasa el tiempo.

domingo, 10 de junio de 2018

EL ERROR DE IVAN



Pues no. No seré yo ninguno de los que se han dejado encantar por el perfume del nuevo gobierno, Y además creo que Iván se ha equivocado al final con el nombramiento de un periodista como ministro de cultura, Habrase visto. ¡Un periodista! Y por si fuera poco tertuliano. Y de la Cinco. Del grupo de Ana Rosa.

Un error tras otro. No me explico cómo se ha conseguido esto sin resistencia... como no han ardido las redes... como se han quedado silenciosas las cacerolas y en sus casas los amigos de los scraches... ni como  permanece callada Celia Villalobos.

Iván es Iván Redondo, ese muchacho madurito con la frente despejada tirando a calvicie alopécica que se ha encaramado a la silla del oráculo asesor magno del poder.

Su error se llama Maxim Huerta a quien, en el bombo de la lotería de los millones del reparto de nuevos ministros, le ha tocado la bola de Cultura. Nada menos y con el añadido de Deportes, Y a Iván se le ha pasado por alto que al elegido no le gustan los estadios, ni las canchas, ni las pistas de tierra batida. (Supongo que tampoco el agua de las piscinas). Le gustan los libros, Y no contento con ello va el tío y los escribe. ¡Qué digo error... esto es un horror! ...

Este jovencito es muy raro. Me atrevo a decir que hasta peligroso. ¿De qué habla durante la semana?... Si se quitan las retransmisiones deportivas, los torneos de golf y los enfrentamientos en Roland Garrós... ¿qué ve en televisión?

Voy a felicitar a Maxim con motivo de su nombramiento, pero no por otra cosa que no sea la defensa corporativista de la profesión.

Y ya que me dispongo a tomar el recado de escribir, que no el móvil, para hacerlo por twitter , no me olvidaré de mandar unas letras a la nueva ministra de Economía, cuyo padre, José María Calviño, fue mi jefe cuando el presupuesto de televisión lo nutríamos con los ingresos que obteníamos de la venta de publicidad y, cómo no, a mi dilecta Cristina Narbona, hija del mejor director que tuve cuando yo practicaba la profesión como redactor jefe en el Centro Territorial de TV, pareja de Borrell al que igualmente deseo la mejor fortuna.

A nadie pienso pedir nada. Por eso soy libre de hacerlo y de publicarlo. No soy como aquel monaguillo que quería ascender a sacristán y pillaron riendo cuando murió el Papa.

.-- El escalafón es el escalafón – cuentan que dijo el chiquillo. Angelito.

sábado, 2 de junio de 2018

CAYETANO REY DE LA ESCENA



Tratare de describir el hecho para que se entienda por aquellos que no lo vieron. Ayer toreaba Cayetano en la plaza de las Ventas de Madrid. Estuvo muy bien y consiguió una oreja a la muerte de su primer toro. Y cuando el alguacilillo se la iba a entregar se levantó en la plaza un descortés griterío ocasionado  por los descontentos con la concesión.
Ya se sabe que los gritos y denuestos de la que dicen que es la primera plaza del mundo están compuestos por intransigencia, ignorancia y mala educación pero perturban los aplausos del resto de los espectadores.

Cayetano anduvo por el tercio hasta el portador del trofeo, se detuvo ante él y no lo recogió hasta que las muestras de desagrado fueron sofocadas por la ovación del resto de los espectadores.

El hijo del recordado Paquirri y de la bellísima Carmina Ordoñez, que suma también en sus venas la sangre de los Dominguín, se convirtió así en una figura indiscutible de la escena protagonizando un hecho insólito.

Era de ver la cara de estupefacción y sorpresa del alguacilillo que no sabía cómo iba a terminar aquello. ¿Recogería el torero la oreja?... ¿Se la tenía que volver a llevar?... ¿Y a quien se la entregaría devuelta?... ¿Al presidente con cara de pocos amigos como son los presidentes del coso venteño?...¿Al mozo de espadas del matador?... ¿Al aficionado con gafas de sol y sombrero panameño que acude de válvula todos los días al burladero de callejón de la Comunidad autónoma de Madrid?... Un lío,

Cayetano, dueño y señor del proscenio escénico, puso fin al epílogo, recogiendo el apéndice bovino y fundiéndose con el enlutado agente de la autoridad en un abrazo como es preceptivo.

Un gesto. Una anécdota. Una genialidad.

Hoy estoy escribiendo de esto y de ello se estará hablando en corrillos  y tertulias de aficionados. Él toreo necesita estas páginas. Lo triste es que los dotados con la inspiración suficiente para escribirlas no suelen menudear. No todo el mundo se llama Cayetano ni es heredero de tres castas taurinas de la mejor ley.

viernes, 18 de mayo de 2018

PERIS RECUERDA A RAMON VILA



Y sigo hablando de Carlos Peris porque en esta zarabanda de la vida y de la muerte, en esta continua sucesión entre el Alfa y el Omega en que se mueve nuestra existencia, le ha tocado ser protagonista de uno de sus últimos capítulos.

Estaba viendo Telesur que ahora no se llama así porque carece de rótulo de cabecera, pero siempre se ha titulado con este nombre el informativo territorial de la Tele desde que yo trabajaba en él, cuando el locutor dijo que se había muerto Ramón Vila.

Al rato encendí el ordenador y ya estaba en la edición digital de Diario de Sevilla un magnífico artículo necrológico firmado por Carlos Peris.

Me acordé del poeta José Zorrilla dándose a conocer leyendo unos poemas suyos en el entierro de Larra.

Si Peris no fuera ya el gran periodista que es y así no estuviera reconocido, le serviría este texto para encumbrarle a la cima donde ya está.

Tan apropiado es el rostro del presentador del actual Telesur para leer una mortuoria como las líneas apresuradas pero perfectas de recuerdos y conformación literaria del trabajo de mi amigo.

A Ramón Vila me unía también el fuerte lazo de la amistad. Conocí y traté mucho a su padre, el doctor Vila Arenas, al que un día ví operar en el quirófano de la enfermería de la plaza, con las gafas acaballadas en mitad de la nariz y la energía que emanaba de su formación profesional para tomar decisiones que salvaban vidas.

Buen maestro tuvo Ramón con el que luego seguí coincidiendo tanto en la plaza de toros, como en su Carrión de los Céspedes familiar y la playa de la Antilla donde veraneaba.

Le lloran los toreros. Le dí un abrazo hace unos días en la entrega de premios de la Fundación Cruz Campo. Le lloro ahora yo y no me avergüenza reconocerlo.
Menos mal que lo recordó Peris en el Diario de Sevilla,

martes, 15 de mayo de 2018

AMAR A SEVILLA.



A Sevilla se la  puede amar de muchas maneras. Unas se hacen públicas y otras quedan ocultas. Algunas las llevan a cabo quienes son capaces de brillar en su sociedad y otras permanecen escondidas en las páginas de su historia.

El sevillano al que se recuerda cada año por su amor a la ciudad es  José María Izquierdo, más conocido por su pseudónimo literario, Jacinto Ilusión, poeta ateneísta que creó la Cabalgata de Reyes Magos. Pero otros van sustituyendo su afecto renovando la demostración con nuevas pruebas. Y en ocasiones la ciudad y sus representantes públicos lo ven así y premian sus esfuerzos.

Los dos últimos han sido Luis Carlos Peris y Julio Cuesta, dicho sea respetando su orden de aparición ante los focos de los noticieros. A Peris le han otorgado el Premio Taurino Manuel Ramírez del periódico ABC concedido por unanimidad del jurado. A Julio Cuesta lo ha distinguido el Ayuntamiento como Hijo Predilecto de la ciudad.

A los dos los he felicitado de corazón. Por teléfono. De viva voz. Nada de mails ni de whatsapp. Y con los dos me parece que Sevilla y sus instituciones representativas han tenido un acierto pleno.

No es fácil. Los premios y las distinciones caen muchas veces en manos de quienes no los merecen a juicio de dos tribunales severos, sus compañeros y el pueblo llano. En estos dos casos no ha sido así. La ejecutoria larga de los afortunados ha puesto de acuerdo a unos y otros. De manera tal que, en el caso de Peris, se ha producido un admirable desbordamiento literario llegado a la prensa con páginas y columnas espléndidas dignas de conservación.

Con Julio Cuesta habrá de suceder otro tanto.

En la España de ChisTorra, (Herrera dixit) de Alsásua y del exalcalde que cobraba por leer la prensa y dormir en el trabajo ambas noticias resultan notoriamente estimulantes.

martes, 1 de mayo de 2018

AMAIA Y ALBERT, POBRECITOS



Solía visitar yo en mis tiempos de profesional de la tele en ejercicio unos estudios de  grabación de reportajes en video que se hallaban frente a un colegio de monjas.

Cuando se abrían las ventanas que daban a la calle y precisamente en paralelo con las del edificio colegial entraban los sonidos de unas canciones un tanto ramplonas con las que se entretenían las colegialas en sus horas de recreo.

Pues bien, desde que la televisión que pagamos todos decidió apostar por la parejita de cantantes que nos van a representar en Eurovisión no pasa un día que no recuerde aquellas tonadillas que antes me parecían simples y reiterativas y ahora las eleva mi forzada evocación como precursoras de la que va a representarnos en el certamen musical.

Amaia que se apellida Romero Arbizu y es de Pamplona, se dio a conocer tras participar en Operación Triunfo 2017, donde llegó hasta la final y fue proclamada ganadora.

Alfred, que es de los García de toda la vida, fue seleccionado junto a ella para integrar la pareja representativa.

Acabo de leer que su actuación en  el Festival costará a las arcas públicas alrededor de 400.000 euros. Una cantidad que saldrá del bolsillo de todos los españoles pese a las simpatías de la primera por la obra titulada ‘España de Mierda’, de Albert Pla, y los coqueteos del segundo con el independentismo catalán, participando, por ejemplo, en la Diada separatista de 2014.

¿Qué imaginaba esta parejita estomagante y sus mentores que los pagaches hispanos se iban a quedar impasibles?

Pues, no. Más de 11.000 personas se han sumado durante las últimas horas a una petición de la plataforma change.org para pedir a TVE que cancele la participación de Alfred y Amaia en Eurovisión, por denigrar la imagen de España.

Desde que participó en el proceso de selección de Operación Triunfo, el muchachito ha protagonizado numerosos momentos polémicos. Durante el concurso, se puso a entonar el himno independentista Els Segadors junto a otra compañera. Luego salieron a la luz las fotos que Alfred había colgado en su perfil de Instagram, en apoyo al proceso secesionista y al referéndum ilegal

Con las cosas de comer no se juega, hijos míos.