domingo, 26 de febrero de 2017

TREINTA Y SIETE AÑOS ATRÁS ...


Treinta y siete que es más de un cuarto de siglo. En el curso  (un rápido ayer alucinante) de esos veloces días, han pasado tantas cosas que lo trascendente se diluye en la bruma de los recuerdos y hay que hacer acopio de reflexión y buscar la ayuda de los datos escritos para recomponer la escena.

Treinta y siete años atrás los andaluces sacamos con esfuerzo y lucha codo a codo la pertenencia al club de los privilegiados por la Autonomía desde el artículo 151 de la Constitución.

En Madrid nos querían imponer el de segunda clase. El 143.

Salió la gente a la calle en demanda de lo que entendía que  eran sus derechos inalienables y, mientras se manifestaba multitudinariamente, la voz andaluzamente teatral de Lauren Postigo aconsejaba desde el aire de los helicópteros “andaluz, este no es tu referéndum”.

Pero sí lo fue y se ganó ese día como había pedido otra voz, la del excelente actor de cine y doblaje Idilio Cardoso con las sinceras inflexiones del auténtico habla de la tierra que parecían resumir desde los esfuerzos de la Junta Preautonómica hasta los testimonios de la huelga de hambre de su presidente Rafael Escuredo y la dimisión de Manuel Clavero de su puesto como Ministro de las Regiones.

Recordé todo esto en el programa Los Reporteros en el que Canal Sur nos invitó a unos cuantos periodistas de aquel tiempo. Nos guste o no, hemos de reconocer que somos los históricos e integramos el grupo cada vez más reducido de los profesionales de la información que intervinimos entonces. Los de ahora, los nuevos, que en los medios que he cultivado, la radio y la televisión, se esmeran en hacer su trabajo cada vez mejor, y todos, afortunadamente para ellos, están aún lejos de la cincuentena, han de acudir a los libros y las hemerotecas para saber cómo fue aquello.


Nosotros lo vivimos en directo y, aunque sea entre pastillas, bastones y radiografías, lo podemos contar. Laus Deo.

martes, 21 de febrero de 2017

EL PALERMASSO, CIEN MIL SEGUIDORES

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Ignoro si lo escribo bien. Las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación han llegado vestidas con un ropaje que todavía no he llegado a dominar. Ya me dijeron que no debía decir “publicado” sino “colgado” cuando escribo algo y lo meto en mi blog. Que no es un periódico sino una “bitácora”. Y ahora para designar a los que han entrado en youtube a ver esta serie de parodias no se me ocurre mejor sustantivo que el que he subido al titular.

Quiero decir que esa cifra astronómica es la que computa el sistema que mide la repercusión de un producto en esa red de comunicación.

El Palermasso es una idea de mi hijo el actor. Antonio redacta el guion, diseña la escaleta de rodaje, actúa como productor, interpreta el papel principal de la serie y, además, la dirige.

El otro día bajó de Madrid donde acaba de ultimar su intervención en la nueva serie de la Uno de TVE y produjo la primera tacada de capítulos del segundo año de esta aportación innovadora en el humor cofrade que, desde el curso pasado, está siendo muy 
favorablemente acogida.

Cuando los componentes de las primeras promociones de publicitarios empezaron a analizar la rentabilidad de los anuncios dividiendo su coste entre las tiradas de los periódicos o las audiencias de la radio se tropezaron con el problema de las medidas. El número de ejemplares que salían de las rotativas aportó el primer dato. Pero no fue tan fácil calcular los oyentes de una emisora.

Aparecieron los estudios de audiencia. Y entraron en liza los primeros conceptos definidos con palabras extrañas: audímetro... share... Siempre, sin embargo, quedó en el aire la respuesta a la evaluación cualificada. Es difícil saber si los periódicos que se tiran se venden y si cada comprador lee lo escrito. Mucho más complicado si se desea conocer a ciencia cierta el número de receptores de un determinado anuncio. Y esto alcanza cotas altas de ignorancia en los análisis de la radio.

Youtube resuelve estas incógnitas con el periscopio de la informática: Los que se bajan (¿se dice así?) el programa son los que quieren verlo y lo ven. Nada más claro ni más sencillo.


Supongo que ya habrá agencias de publicidad ofreciéndolo a sus clientes. Lo ignoro. Tengo que preguntárselo a Antonio.

lunes, 20 de febrero de 2017

MANOLO ORTIZ, MAS PARA SU ESQUELA


Otro amigo más que se me va. Dice el obituario que ha muerto un sevillano de Madrid. Yo puedo escribir que ha muerto un sevillano de la calle Miguel Cid. De mi calle. Del número veinticinco, principal, izquierda y derecha. Hijo del taquígrafo de ABC Manuel Ortiz Sánchez Pozuelo que era además capitán de Oficinas Militares y había sido uno de los dos taquígrafos que tomaron el discurso fundacional de la Falange que pronunció José Antonio Primo de Ribera en el Teatro madrileño de la Comedia.

Su abuelo era el notario don Manuel Sánchez que tenía la notaria en la calle Alfonso XII. Sus amigos íntimos de la infancia los hermanos mellizos Juan y Francisco Carrero Rodríguez. El primero, el famoso analista de las cofradías que tiene hoy una callecita sin salida con su nombre en la calle Baños y Antonio Montesinos, cuyo padre era el encargado de Casa Rubio que vendía a los turistas los mejores abanicos decorados con acuarelas a mano con estampas de los toros y el barrio de Santa Cruz y esos paraguas que anunciaba Rafael Santisteban en Radio Sevilla:

¡Pero si esto es el diluvio...
Pues cómprate un paraguas
en Casa Rubio!

También estaba yo. Y mi hermano Rafael que nos precedió a todos en el último viaje.

La necrológica añade que se licenció en la carrera de Derecho. Puedo completar el añadido que con notas excelentes y que fue en la vieja Universidad de la calle Laraña, cerca del antiguo colegio de Portacoeli que todavía no se habían llevado los padres jesuitas a la Buhaira.

Y, algo más, que jugábamos a la pelota todos los medios días cuando salíamos del cole, sobre el enlosado de fichas de dominó mal dispuestas de la calle con pelotas de trapo y papel viejo... que él me regaló la primera novela del Coyote... y que, andando el tiempo, cuando yo iba a Barcelona en el mes de Septiembre para grabar con Radio Nacional el Festival del Mediterráneo, me recibía en su despacho de gobernador civil y hablábamos de Sevilla.

Podría seguir, pero temo que mi corazón no me lo va a permitir sin meter la pata. Adiós, Manolo. A lo mejor volvemos a vernos cualquier otro día.

miércoles, 15 de febrero de 2017

MASCOTAS Y VIOLENCIA DE GENERO

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Ha hecho muy bien el Congreso al votar en pleno para que las mascotas no se consideren cosas.

Entendiendo por mascotas no las prendas de fieltro utilizadas para cubrir las cabezas sino los animales domésticos convertidos en obedientes ejemplares de compañía.

Hasta ahora eran bienes embargables. O sea que si la suma de descubiertos en el banco alcanzaba la cantidad de euros que la entidad crediticia estimaba superior a la que cubría las posibilidades materiales del deudor, las autoridades judiciales podían cobrarse llevándose manu militari todo lo que le parecía suficiente, encubriendo el abordaje con el maquillado término de “bienes embargables” para que el banquero de turno que harto tiene el pobrecito con eso de la devolución de las cláusulas suelo, pudiera dormir tranquilo.

Entre ellos podían estar el perro, el gato o el canario, cualquiera de esos seres infelices destinados a servir de fieles compañeros en la vivienda y fuera de ella. Ya no. El Congreso ha dicho que nanay y ha aprobado una propuesta en este sentido.

Yo creo que el posible manejo material de estos seres vivos se ha trasladado a las chicas jóvenes. Cada vez nos angustia más el crecimiento de los crímenes de violencia de género que salpican de indignidad las noticias y reportajes de los medios de comunicación. Es una lacra de nuestros días a la que se buscan soluciones y medios que hasta ahora han resultado incapaces para su corrección.

¿Por qué no buscamos la raíz en la cosificación de la mujer por parte del varón?

Llegó un muchacho joven a la peluquería en la que me quitaban las lanas blancas que coronaban de nieve mi cabeza y, en el curso de la breve conversación de circunstancia que entabló con el peluquero después de que éste le diese la hora de la cita, dijo que había pasado el fin de semana en Sierra Nevada.

--¿Solo? – le preguntó.

-- No  -- repuso. Me fui con una chavalita.

Pudo haber dicho que se llevó a  su perrita de compañía que le gusta mucho corretear por la nieve. Pero, no. Se fue con una chavalita.


Hoy, leyendo la información del Congreso, me he puesto a pensar en una nueva votación para que las chavalitas no sean consideradas mascotas. 

jueves, 9 de febrero de 2017

CUANDO LA TELE ERA LA RADIO



Rebuscando papeles antiguos ha llegado a mis manos un libro de fascículos encuadernados que ha atraído mi atención. Conserva los textos de la novela radiofónica “La sangre es roja” que, para la cadena SER, escribieran Guillermo Sautier Casaseca y Luisa Alberca.

En aquellos años, décadas de los cuarenta, los cincuenta y hasta los sesenta del pasado siglo, la radio que no era el pequeño transistor, sino el aparato de válvulas de volumen parecido al de nuestros receptores de televisión, ocupaba en el salón o comedor de cada casa el puesto que andando el tiempo  le fue arrebatado por la caja tonta.

Naturalmente aún no habían llegado ni “Amar es para siempre”, ni “Acacias 38” ni “El secreto de Puente Viejo” ni ninguna de  las series con las que las diferentes televisiones captan hoy la atención y la audiencia de los telespectadores y, en su lugar, se emitían  producciones radiadas similares a ésta llevadas a las ondas hertzianas por las bien timbradas voces de los integrantes del cuadro de actores de la emisora, envueltas siempre en una música atractiva y en adecuados efectos sonoros.

Sautier Casaseca y Luisa Alberca fueron dos novelistas nacidos a la sombra de la radiodifusión. Y, más en concreto, de esa radio. De la SER. Ambos fueron ganadores del concurso “Tu carrera es la radio”.

Sautier era un canario, funcionario civil del Ministerio de Marina y Luisa una mecanógrafa del Ejército del Aire, tía del locutor José Luis Pecker, el segundo ante el micrófono de los programas cara al público de Boby Deglané, que se ejercitaba en la mecanografía escribiendo cuentos hasta que inventó uno, lo mandó a la emisora y ganó el concurso.

Los dos fueron muy populares a través de la difusión diaria de los guiones que firmaban en el medio más importante de aquella época, la cadena radiofónica de la Sociedad Española de Radiodifusión que entonces disponía de once  emisoras propias y veinte asociadas.

La vida cotidiana de los españoles de esos años estuvo  acompañada por esas creaciones que, con una realización radiofónica espectacular, invitaba a soñar y servía como antídoto y liberación de apreturas y sinsabores.

“La sangre es roja” dispuso de un antecedente: “Lo que nunca muere” y ambos seriales fueron adaptados para cine y teatro y dispusieron de unos intérpretes de voces de oro y sensibilidad actoral acrecentada: Matilde Vilariño, Mercedes Conesa, Pedro Pablo Ayuso... En voz, vocalización, e interpretación acústica les daban sopas con onda a esos actores y actrices de hoy que aparecen en las pantallas cinematográficas y televisivas, rodadas con sonido directo, cuyas frases no entiende nadie y demuestran a las claras que jamás pisaron un Conservatorio de Declamación.

martes, 7 de febrero de 2017

LA MEDIA SONRISA DE JUAN TRIBUNA

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Hace tiempo que no lo veía y casi no lo he reconocido ahora que, tras su fallecimiento, se han publicado fotos suyas. Las de un anciano hundido y derrotado por la vida y el transcurrir implacable de los años. 

Juan, Paco García Montes, el periodista y comentarista deportivo era distinto. Trianero de la mejor ley, gran profesional, creativo, imaginativo, pionero y rompedor de moldes. Y además amigo y hombre de fe.

Con todo ello cuando en la distancia evoco su imagen lo veo afectuoso y siempre con una media sonrisa así como de inteligente destello o humilde disculpa. Media sonrisa para lo que escribía, para lo que se le ocurría o para lo que decía en ese proceso exigente de enhebrar  palabras para pintar con ellas las diversas situaciones de una transmisión en directo.

Ágil de locución y de pensamiento, en aquella Radio Sevilla de la Cadena Ser en Andalucía, perenne innovadora desde que en1942 pusiera en antena el primer concurso radiofónico de la mano de Bicicletas Gaytán, Paco, ya como Juan Tribuna, sentó catedra como locutor y comentarista deportivo abriendo cauces de magisterio y desdoblándose como inspirado autor satírico en los guiones en los que comentaban la actualidad deportiva El Tío Pepe y su sobrino a cuyos personajes daban vida Manuel Méndez y Pepe da Rosa.

Se enorgullecía tanto de su familia como de haber contribuido a la creación del Carrusel Deportivo y fue figura indiscutible en la Asociación de la Prensa Deportiva Sevillana.

Tenía noventa años. Pero había muerto antes. Como nos morimos con antelación todos aquellos que un día perdemos el micrófono.

Descansa en paz, Paco, amigo, compañero

lunes, 6 de febrero de 2017

SIMEON, EL PRECURSOR


Hablaba el Cardenal Amigo Vallejo, Arzobispo Emérito de Sevilla, a quien la Hermandad de Nuestra Señora de la Oliva Coronada, patrona de Salteras, ha tenido el acierto de invitar este año a la Función Principal de Instituto de sus cultos de regla, en la homilía de la Misa Solemne y se refirió a esa figura bíblica, de mención reiterada en las lecturas de  las celebraciones religiosas de la pasada Festividad de la Candelaria: El anciano Simeón y su profecía del puñal que traspasaría el corazón de la Virgen.

La presencia de  este abuelo creyente en Dios y conocedor de las Escrituras  la recoge el evangelista Lucas diciendo que a Simeón le había sido revelado por el Espíritu Santo que no llegaría a la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Fue al Templo y cuando entraban con Jesús sus padres para cumplir lo acostumbrado según la ley, tomó al Niño en brazos diciendo a Dios “mis ojos han visto a tu Salvador”. Lo bendijo y dijo a María, su madre “será como un signo de contradicción y a ti misma una espada te traspasará el alma”

La piedad de los antiguos cristianos numeró en siete la suma  de los dolores sufridos por la Virgen María, agudos como la herida de la espada aventurada proféticamente desde ese momento.

Son los siete dolores que aparecían representados en los siete puñales que se clavaban en el corazón de las primitivas imágenes de María: La Profecía de Simeón. La Huida a Egipto. La pérdida de Jesús en el Templo. El encuentro en el Vía Crucis. La Crucifixión. El Descendimiento de la Cruz y el Entierro.

Hoy es un solo puñal el que muestran nuestras Dolorosas en los pasos de palio como símbolo de todos ellos. Simeón, el viejecito, justo y piadoso, de las palabras proféticas, fue el precursor.

De ese conjunto de simbolismos que es un paso de palio – Juan Carrero, el irrepetible analista de las cofradías, diría, con un término que no me gusta del todo: simulacros - el puñal es el primero que aparece rasgando el pecho inmaculado de la Madre del Redentor.

Fray Carlos, el querido Cardenal Amigo, cuya presencia en el templo parroquial saltereño, fue acogida con una prolongada salva de aplausos, se refirió a él y al olivo, signo de la paz.


Hoy, nuestros comentaristas de radio y televisión suelen olvidarse de estas cosas y ofrecen el tiempo a las redes sociales.