jueves, 15 de junio de 2017

PREMIOS

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Sabido es que en estos días se proclaman los premios del ciclo ferial de la madrileña plaza de toros de las Ventas. A los toros, a los ganaderos, a la mejor faena y la mejor estocada etc. etc.

Faltan algunos.  Recordando lo recogido y mostrado por las cámaras de Canal Plus toros podría haberse completado la relación anterior con los siguientes:

Premio Yo fresquito, concedido al operador de la mencionada cadena televisiva que hizo siempre su trabajo acomodado en el asiento de un truck con las piernas al aire (y sin depilar) lo que parece un desprecio a quienes acuden a la plaza vestidos y sobre todo a los toreros que, además lucen pesadas galas.

Premio Entrada de válvula a quien acudió a presenciar los festejos tarde tras tarde sin faltar una desde el privilegiado lugar de un burladero de callejón que mostraba bien a las claras el letrero de la entidad que financiaba el regalo, la Comunidad autónoma de Madrid. Identificable el hombre, con su bigotito bien cuidado, sus gafas de sol y su sombrero de color crema.

Premio Carrito de los helaos al empleado de la plaza siempre vestido de blanco.

Premio Circo Americano al que aparece en el ruedo provisto de la pizarra que anuncia la salida de un sobrero, embutido en un smoking coloreado como si estuviera bajo una carpa circense.

Premio Notoriedad al torilero con esa partitura de gestos destinados al público, los actuantes y los sufridos telespectadores conducentes a reafirmar su infantil protagonismo.

Premio a... ¿para qué seguir?


En serio: falta uno. Al mejor comentarista. Al más ponderado. Al más sabio. Al mejor compañero de los actuantes. Habría que dárselo a Emilio Muñoz.

martes, 6 de junio de 2017

PAUTA ROCIERA

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La pauta será que, si su automóvil se queda atrancado en las arenas, bajo la caricia ardiente de un sol abrasador, surgirá a su alrededor una legión de voluntarios que le invitarán a descender, le conducirán a un reducto de sombra acogedora, le invitarán a cerveza fresquita y sacarán a su vehículo de la trampa esponjosa poniéndole nuevamente en situación de circular.

Usted sabrá entonces que está en el Rocío. Un milagro de generosa convivencia que se repite anualmente y que congrega una multitud cada vez más difícil de calcular.

Nadie sabe lo que es esta romería si no ha estado en ella alguna vez. Ya es historia, un año más. Han vuelto a llorar los pinos del Coto despidiendo a las carretas y el tiempo no se ha detenido atendiendo la súplica del padre Quevedo.

Los almonteños han protagonizado otra vez el rapto de su altar de la mocita más bella del universo y su organización, la Hermandad Matriz, ha dado nuevamente pruebas de eficacia en la dirección de tan magno acontecimiento.

Es tal vez la hora de la reflexión y a mí que no me duelen prendas escribir lo que antecede en cuanto tiene de lisonja, tampoco me va a temblar el pulso para decir que viendo en la magnífica transmisión que hizo Canal Sur de la Misa de Pentecostés a tantos peregrinos encabezados por las autoridades civiles y militares invitadas tostarse ante el sol inclemente durante las dos horas y media largas que duró la ceremonia, supone que esta celebración litúrgica será situada en el futuro en otro lugar en sombras y, por supuesto, reducida a una duración razonable.

Ítem más: con el presidente de la Matriz vestido elegantemente de flamenco, o sea y para entendernos, de corto, como solía presentarse aquel almonteño inolvidable cuando ocupaba el puesto que fue Ángel Díaz de la Serna.

Detallitos para que todo resulte irreprochable porque, como escribiera Gabriel Hurtado para los Amigos de Gines,


“Al que no crea en el Cielo – yo le digo convencío – que cualquier cosa es posible – con la Virgen del Rocío”

jueves, 1 de junio de 2017

ROCIO, VEINTE AÑOS DE LA PRIMERA ENTRADA EN TV


A las dos y treinta y cinco fueron los almonteños por la Virgen aquel 1997 en que, el lunes 19 de mayo,  se transmitió a través de un conjunto de televisiones locales y por vez primera su entrada en el Santuario.
Tempranísimo. Y, por el contrario, la entrada fue muy tarde. Casi a las cuatro. Exactamente a las quince cuarenta y seis.
Miguel Ángel de la Cueva, el inquieto e intrépido profesional de la comunicación audiovisual, fallecido en plena juventud, como consecuencia de un desafortunado accidente deportivo, que dirigía entonces Giralda televisión, estaba desesperado. Se habían agotado ya los plazos convenidos para el  arriendo del satélite, a través del que se llevaba a cabo la transmisión y, mientras la Virgen recorría las calles de la aldea, demorando su avance en un ambiente de emoción y fervor, el tiempo transcurría de prisa y el contrato con la compañía telefónica para seguir utilizando el enlace se iba aplazando de media hora en media hora, sin conocer previsiblemente su término, incrementando el importe de la factura cada vez más preocupante.
Al final, la Blanca Paloma traspuso la puerta de su Catedral Marismeña  y, una vez que fue  depositada a las plantas de su  altar, desnudo de ornamentos, permitió que iniciásemos una larga despedida porque, con Giralda, emitieron en directo el programa quince emisoras de televisión local, agrupadas en la Cadena Local Media que se hicieron eco del anual acontecimiento rociero.
En numerosas ocasiones he sido comentarista en directo y en diferido para la televisión nacional, la territorial y la local del paso de las hermandades rocieras por Villamanrique… del camino por la Raya…de la presentación ante la Junta de Gobierno de la Matriz el sábado por la mañana… del salto de la reja…de la salida de la Virgen…
Lo he hecho también para Radio Nacional y para Radio Voz…
Hay de todo ello dos trabajos míos que me dejaron profunda huella: La descripción como único periodista para la Uno de TVE de la visita de su Santidad el Papa Juan Pablo Segundo el 14 de junio de 1993 y esta primera entrada en su Santuario de la Reina de las Marismas. Encabezaba su Junta de Gobierno entonces Pedro Rodríguez Villa, secretario durante los ocho años anteriores en la Junta que presidía Angel Díaz de la Serna  y Juan Ignacio Reales, su actual presidente, ocupaba el puesto de fiscal.
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domingo, 28 de mayo de 2017

MADRUGADA, CULPABLES EQUIVOCADOS..


Me parecen muy meritorios los trabajos periodísticos que se están haciendo tras los sucesos de la última Madrugada. Y me devuelven a aquella del año dos mil en la que yo iba todavía de maniguetero en el paso de la Virgen de la Presentación de mi Hermandad del Calvario y viví la insólita e inesperada sorpresa aterradora de la noche alucinante.

Lo ocurrido dio para que corrieran auténticos ríos de tinta y perdóneseme la manida metáfora, desvaída en esta ciudad en que tantos cultivadores de la pluma convertida en ordenador las muestran recién paridas como fruto de su creatividad.

Apenas me desvestí la túnica, me dediqué a recoger lo más destacado de lo que se publicó en la prensa, la radio y la televisión de aquellos días, a lo que añadí los informes de las hermandades afectadas, algunos testimonios relevantes y los dictámenes oficiales.

Con todo publiqué “Madrugada de pánico” un libro que se agotó entonces y que fue seguido de tantas y tan destacables nuevas aportaciones que me llegaron sin petición previa que hube de incluir un capítulo adicional en mi siguiente obra.

No hubo más. Las autoridades judiciales dieron carpetazo al asunto por falta de presuntos acusados sobre los que hacer caer el peso de la ley.

Y así hemos seguido hasta hoy. Sabemos qué paso. Pero no conocemos los culpables.
Se aventuran soluciones aplicables en el futuro pero se equivocan los objetivos. La culpa no es de los protagonistas sino del público espectador.

Aunque repugne al análisis religioso del fenómeno cofrade, hay que considerar que las procesiones penitenciales constituyen un espectáculo que las hermandades regalan a la ciudad. Y de esta sucesión de representaciones escénicas el cartel que suscita una mayor afluencia pública es el de la Madrugada. Supongamos que los seis actos que la conforman se interpretan en el mismo escenario y que los espectadores que abarrotan el patio de butacas, a los  que se han regalado las entradas, no se saben comportar:.. Gritan, rompen los asientos, molestan al resto de los asistentes... ¿Qué es lo que hace el empresario?... ¿Identificarlos, denunciarlos y expulsarlos del local?... No. Pedir a los actores que modifiquen la representación.

Esto no se comprende. Esto es demencial. Pues el que quiera entender que entienda.

 



domingo, 21 de mayo de 2017

SESENTA AÑOS DEL PREGON DEL ROCIO DE RODRIGUEZ BUZON


Se cumplieron el pasado 19 de mayo. Corría 1957 y el acto tuvo lugar en el desaparecido teatro San Fernando de donde saliera en hombros de los cofrades sevillanos el ilustre poeta un año antes tras haber pronunciado el Pregón de la Semana Santa.

Si en aquella ocasión histórica su presentador fuera el Teniente de Alcalde Juan del Cid Calonge,en esta le cupo el honor al abogado José María Domenech Romero, hermano mayor de la Hermandad del Rocío de Sevilla, organizadora del acto, que, por ser su primer pregonero, lo nombró hermano de honor, imponiéndole después de sus palabras introductorias la medalla de la corporación.

Y si Juan del Cid Calonge había ponderado la dedicación de la poesía del orador a la Santísima Virgen en las diversas manifestaciones que representan las imágenes cofrades, Domenech se detuvo en su devoción rociera puesta de manifiesto con anterioridad.

En efecto, si repasamos la huella literaria impresa de Rodriguez Buzón, tras su poemario “Siembra en el alba”, publicado en 1948 y “Surcos” que le siguió en 1954, hallamos “Senda rociera”, apuntes de una romería editado en 1952, cuatro años antes de su famoso Pregón.

La Reina de la Marisma
está siempre acompañada
con un Niño entre los brazos
que es el Sol de la mañana
que es Lucero de la tarde
que es atardecer y es alba.
Y es Dios hecho Pastorcito
porque así quiere ayudarla,
conservando uno por uno
el rebaño de las almas.

Toda la maestría y el sentimiento lírico de Buzón se mantienen en versos como este fragmento, recogido de sus páginas finales, en donde además asoman claras referencias de su formación como cristiano.

“Esa es la voluntad de mi Padre que está en el Cielo, que no se pierda nada de lo que se me ha dado” (Evangelio de San Juan, capítulo sexto, versículo treinta y nueve)

A partir de aquellos momentos, que hoy se ven lejanos, gran parte de las hermandades rocieras cuyo número ha aumentado exponencialmente, quieren llenar las jornadas de vísperas romeras con un pregón. Y, como los literatos no abundan y los poetas menos, y aquí no valen ni los tweets ni los facebooks, se produce una catarata de copia y pega, sin respeto a los derechos de autor, que asombra.

(Si usted pronunció un pregón rociero alguna vez y lo escucha años después, reproducido en todo o en parte, en la voz de otro pregonero que no es usted, sin citar la procedencia, no sé de por aludido.

Lo peor es que tendrá que simular que le ha gustado mucho y aplaudir con entusiasmo.)

viernes, 19 de mayo de 2017

JUGARSE LA VIDA, ESO TAN VULGAR


Lo mejor que le puede pasar a la plaza de toros de Madrid, tan encomiada como la primera del mundo, es que a Movistar Plus, que con tanta pericia y desborde de medios transmite en directo las corridas, se le escacharren los micrófonos de ambiente y suma en un piadoso silencio, solo interrumpido por las palabras de los comentaristas, el agrio sonido de los espectáculos venteños.

Los espectadores de la Maestranza vamos a los toros a pasarlo bien, a ver triunfar a los toreros, a disfrutar del buen toreo. Los de Madrid acuden cabreados, con insultante al par que ignorante exigencia, dispuestos a pedir el oro y el moro, y hasta la vida de los arriesgados que se atreven a ponerse delante de esos elefantes con cuernos y afiladísimas astas que salen de sus chiqueros.

Si yo fuera torero, me iban a ver en Madrid mañana por la mañana. ¡Venga ya!

Es de comprender las ilusiones de esas criaturitas que se juegan la vida para nada. Y como fruto de la aplicación rigurosa de unas normas reglamentarias absurdas que los sabios de los tendidos exigen que se cumplan sin importarles ni un ápice que vaya en ello el riesgo cierto de cornada al lidiador.

Ayer, un toro burriciego que debió ser devuelto a los corrales, se llevó por delante a un banderillero. Solo porque el presidente no cambió de tercio hasta que el animal tuviera los cuatro palos en el morrillo como consta en el reglamento y por cagueta precaución a la reacción de algunos tendidos. Algunos...  los que se reputan a sí mismos como doctos en la materia taurina. Los demás gritan y se apasionan, seguidores aborregados de estos.

Antier, otro usía, investido de la deleznable autoridad del palco presidencial, le negó al Fandi permiso para regalar un par de banderillas y luego no le concedió la oreja que el espada granadino se había ganado a pulso exponiendo su vida reiteradamente ante la res.

Lo malo es que a algún escribidor de toros le ha parecido bien porque no podía premiarse su toreo vulgar.


¿Jugarse la vida es vulgar?

domingo, 14 de mayo de 2017

VISPERAS DEL ROCIO


No hay nada como esperar un nuevo Rocío desde cualquier pueblo andaluz. La víspera sonora le llegará en lo auditivo con el estallido de un cohete que llenará su salita de estar de explosivos ecos. Y, como el equipo de su preferencia no juega ese día, usted se echa a pensar a qué se debe.

Le contestará una inesperada retención de tráfico en su carretera habitual y cuando haya descartado la posibilidad de un control de alcoholemia, aparecerá, por encima del horizonte automovilístico que le precede, la silueta inconfundible del esqueleto de una carreta con el impasible boyero que entrena a sus bueyes para que hagan el camino sin sorpresas.

Cuando al final consigue adelantar al carruaje y deja atrás la yunta le parece que el carro del que tiran los bóvidos va cargado con los mismos sacos de arena que en cuaresma sirvieron para los ensayos costaleros de los pasos.

El Rocío está cerca, se dirá. Bien que lo sabe la vecina que se alinea a su lado ante el mostrador del bazar. Usted ha ido a comprar unos tornillos para su bricolaje acostumbrado. Debería hallarse en una ferretería. Y de hecho es así, pero le pusieron bazar desde que llegaron los chinos.

Ay, la China. Mi nieta Lucía acaba de pasar con éxito el primer examen del idioma que ha elegido como lengua del futuro y el presidente del Gobierno se ha ido allí a publicitar los éxitos de la economía española.

Lo dice la radio, que suena de fondo, después de meternos miedo a lo desconocido con ese ciberataque sin precedentes que acabamos de sufrir, pero la vecina no presta atención. Habla con una comadre de su barrio y presume de que el pasado sábado se planchó ella solita treinta trajes de gitana. Los mismos que ya tiene perfectamente colgados de sus perchas en el interior de la cabriola que su marido le aparcó en la calle a primeros de mes.

El Rocío por encima de todo. Hay quien se pasa el año entero soñando con el sudor y el esfuerzo del tránsito por la Raya.


Ya queda menos. En Villamanrique espejea de puro limpio el porche de la Iglesia y Córdoba volverá a ser la primera en echarse a caminar.