martes, 21 de febrero de 2017

EL PALERMASSO, CIEN MIL SEGUIDORES

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Ignoro si lo escribo bien. Las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación han llegado vestidas con un ropaje que todavía no he llegado a dominar. Ya me dijeron que no debía decir “publicado” sino “colgado” cuando escribo algo y lo meto en mi blog. Que no es un periódico sino una “bitácora”. Y ahora para designar a los que han entrado en youtube a ver esta serie de parodias no se me ocurre mejor sustantivo que el que he subido al titular.

Quiero decir que esa cifra astronómica es la que computa el sistema que mide la repercusión de un producto en esa red de comunicación.

El Palermasso es una idea de mi hijo el actor. Antonio redacta el guion, diseña la escaleta de rodaje, actúa como productor, interpreta el papel principal de la serie y, además, la dirige.

El otro día bajó de Madrid donde acaba de ultimar su intervención en la nueva serie de la Uno de TVE y produjo la primera tacada de capítulos del segundo año de esta aportación innovadora en el humor cofrade que, desde el curso pasado, está siendo muy 
favorablemente acogida.

Cuando los componentes de las primeras promociones de publicitarios empezaron a analizar la rentabilidad de los anuncios dividiendo su coste entre las tiradas de los periódicos o las audiencias de la radio se tropezaron con el problema de las medidas. El número de ejemplares que salían de las rotativas aportó el primer dato. Pero no fue tan fácil calcular los oyentes de una emisora.

Aparecieron los estudios de audiencia. Y entraron en liza los primeros conceptos definidos con palabras extrañas: audímetro... share... Siempre, sin embargo, quedó en el aire la respuesta a la evaluación cualificada. Es difícil saber si los periódicos que se tiran se venden y si cada comprador lee lo escrito. Mucho más complicado si se desea conocer a ciencia cierta el número de receptores de un determinado anuncio. Y esto alcanza cotas altas de ignorancia en los análisis de la radio.

Youtube resuelve estas incógnitas con el periscopio de la informática: Los que se bajan (¿se dice así?) el programa son los que quieren verlo y lo ven. Nada más claro ni más sencillo.


Supongo que ya habrá agencias de publicidad ofreciéndolo a sus clientes. Lo ignoro. Tengo que preguntárselo a Antonio.