domingo, 28 de febrero de 2010

Andaluces

En este fin de semana con motivo del Día de nuestra Comunidad es posible que asista a algún que otro acto conmemorativo donde se interprete o se cante el himno de Andalucía.

Fíjese en lo que ocurre y trate de disimular su sonrojo. Si lo interpreta una formación musical que posiblemente ejecutará la partitura con el arreglo que hizo el Maestro Albero los asistentes escucharán en pie sin ningún otro ademán exterior de que lo que oyen es nada menos que el himno de su tierra y de sus gentes.

Y si se trata de cantarlo será algo peor porque de la letra que redactara Blas Infante generalmente no se pasa de la primera estrofa.

Haga la prueba: “Andaluces levantaos, pedid patria y libertad… “ ¿Qué sigue?
Si el acto es público y hay políticos encaramados en una tribuna o subidos a un escenario todavía puede alcanzarse un grado superlativo de empeoramiento. No cantarán pero por vergüenza moverán los labios.

Una pena. Cuando uno sale por ahí y escucha el himno del lugar al que llega observa que los que se hallaban cubiertos con gorras o mascotas se destocan y se llevan la prenda al pecho mientras suenan las notas musicales. Y,si carecen de ella, suben la mano derecha hasta la altura del corazón.

Aquí felicitémonos si no miramos al celeste con las piernas abiertas y, si mal no viene, hasta con alguna mano escondida en un bolsillo del pantalón.

Luego vendrá la Marcha Real…- sí el Himno Nacional que sigue denominándose así - y entonces como se observará que los militares se cuadran en posición de firmes, tal vez se les imite. Probablemente los maduros que aun hicieron el Servicio Militar. Los jóvenes, ni eso.

Salvo honrosas excepciones, claro.

Sucede lo mismo con el Gaudeamus Igitur en las aulas universitarias y con el Pater Noster o el Tatum Ergo en las celebraciones religiosas.

Claro que en la Iglesia los Ministros del Señor suelen cantar a pulmón pleno. Exactamente lo que deberían hacer los Ministros, los Consejeros y todas sus largas cohortes de servidores públicos.

Yo pondría como requisito indispensable para colocarse en la Junta que, como es sabido, es el objetivo prioritario de nuestra muchachada, aprenderse el himno y cantarlo en público. Aunque luego y como consecuencia se desatase alguna de esas tormentas perfectas que soplan por ahí.

3 comentarios:

Jordi de Triana dijo...

Querido maestro:

Es díficil pedirle a un político que cante el Himno de Andalucía cuando realmente no siente nada.

Otra cosa será degustar los productos de la Tierra. Le puedo asegurar que en las mesas no quedan ni las servilletas.

No se puede imaginar lo que me entra por cuerpo cuando veo entrar un palio sevillano en su Templo con el Himno Nacional. Eso es lo más grande.

Un fuerte abrazo y espero que pronto volvamos a ser lo que fuimos, aunque yo creo que no muchos sabrían explicarme esto último.

yo dijo...

estimado don joseluis

dudo mucho que la gente se tome ya nada en serio,y lo peor de todo es que luego presumen de ser andaluces,y lo unico que saben de su tierra es que tiene la feria de abril,y el rocio, además de conocer la manzanilla si no la confunden claro está con la que biene en bolsita para hacer una infusion.un saludo don joseluis

MMNogales dijo...

Como parte de la muchachada que soy, creo que puedo opinar sobre esto.
Yo recuerdo como de pequeño en clase, con 4 o 5 añitos, me hicieron aprender de memoria repitiéndolo todos los días hasta el 28F el himno de Andalucía. A día de hoy, me lo sigo sabiendo.
Al cabo de los años, cuando estaba en catequesis de comunión, viendo con mi familia el video del Via Crucis del Calvario a la Catedral, mi padre me preguntó si me habían enseñado tal o cual cántico de misa en latín. Yo le respondí negativamente.
Esto me hace pensar de que quizás en algunos terrenos creemos que todavía sigue el contexto siendo el mismo que hace años, en el que muchas cosas se aprendían en el seno de las familias, primera comunidad educativa, dándose por sabidas; existiendo en mi generación muchisimos vacíos culturales (premeditados o no, que eso es otro tema para analizar). Al final, y como siempre, a rio revuelto, ganancia de pescadores: Mi generación sabrá que tiene que "pedir tierra y libertad", pero no que significa "O salutaris Hostia".