Exultante, dinámico y feliz he visto al alcalde posando con los príncipes en la visita de estos a la esclusa.
Me alegro. Días antes sufría un pinzamiento y hubo de entrar en el Teatro Lope de Vega donde presidía la Gala de los blogueros, en la que recibí un inmerecido premio, acompañado y prácticamente sustentado por otros miembros de la Corporación.
Me pareció entonces, cuando me llegó el turno de agradecer la distinción una gracieta inadecuada comparar el bastón de mando con el bastón del cojo y tampoco la hago aquí, pero sí me gustaría enhebrar una cierta reflexión sobre la crueldad de la ciudad con los muchos de sus habitantes que padecen movilidad reducida.
El suelo de las calles suele ser un muestrario de las diversas maneras, no siempre ortodoxas, de fijar un adoquín. Y hay sectores que encierran un peligro evidente. Sitúense, por ejemplo en la esquina de las calles San Miguel y Jesús del Gran Poder, delante de la antigua Farmacia Militar. Allí falta un reclamo. Un fosforescente que diga más o menos: Atención, cojos:Peligro.
Si viviera el Marques de las Cabriolas, el inefable fundador de la Caseta de Er 77 al que dejó tullida la pierna derecha una vaca siendo muy joven, lo habría hecho.
El Marqués se tomaba su cojera a broma y recitaba:
Por ser cojo no me enojo
sino que me felicito
ya que así, desde chiquito,
al mundo como soy cojo...
me lo salto a pie cojito.
No me parece oportuno invitar al alcalde a que pase por allí con un bastón de cojo porque ya no lo es, pero sí le sugiero que se de una vueltecita por el lugar con su otro bastón, el de mando, que falta hace.
miércoles, 8 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
PENTECOSTES ANTICIPADO
Es imposible. Me dije Debe tratarse de una reposición. El lunes de Pentecostés este año es el veinte de mayo y es cinco y domingo. Pero no cabía la duda. En la pantalla, en la esquina superior derecha, debajo del anagrama de la emisora, figuraba la palabra “directo” y en ese momento la voz del comentarista recordaba la hora antes de pasar a publicidad y coincidía con la de mi reloj.
Entonces caí. Se trataba de la transmisión de la procesión
extraordinaria por las calles del pueblo con motivo del Año Jubilar.
Almonte en estado puro. Y la Reina de las Marismas sobre los hombros de sus hijos en ese paroxismo incomprensible de fuerzas contrapuestas que la llevan aquí y allá tardando una eternidad en lograr el acuerdo de todos para encaminarla por el itinerario previsto.
Almonte en estado puro. Y la Reina de las Marismas sobre los hombros de sus hijos en ese paroxismo incomprensible de fuerzas contrapuestas que la llevan aquí y allá tardando una eternidad en lograr el acuerdo de todos para encaminarla por el itinerario previsto.
Las voces de los locutores no me resultaban conocidas, pero
eran frescas, con adecuada pronunciación andaluza y una riqueza de conceptos de
religiosidad popular muy adecuada para su posible audiencia. Se trataba de Tele
Doñana. Y lo estaban haciendo muy bien en ese maratón televisivo que supongo
duraría las diez horas que la Virgen estaría en las calles.
Trescientas mil personas aseguraron que se habían dado cita
para presenciar la procesión en directo. Yo creo que más. Y, en todo caso
trescientas mil seis. Mi mujer, mi hija, su marido y sus dos hijos que se
unieron a mí como espectadores sorprendidos de ese espectáculo inapreciable.
viernes, 3 de mayo de 2013
Feria del libro
Me asomé en la página de Cultura de ABC a la foto que me mostraba dos distinguidas féminas y cuatro sonrientes caballeros. Uno, con corbata. Los tres restantes, sin este aditamento de la vestimenta masculina. El encorbatado era Zoido, el alcalde. A los demás no tenía el gusto de conocer, excepcion hecha de una de las damas que me pareció Maria del Mar Sánchez Estella y, en efecto, se trataba de la munícipe, teniente de alcalde delegada de Cultura de nuestro Ayuntamiento.
Se había tomado la instantánea en la inauguración de la Feria del libro y motivó mi curiosidad. Yo escribo libros. No se cuántos llevo publicados ya.
De reportajes, de ensayos... de recuerdos y memorias... dos novelas... tres poemarios... Y conozco otros como yo. Que viven, aun escriben, presos de un desmedido optimismo y también son periodistas. Entre ellos mi admirado Antonio Burgos, la multipremiada Eva Diaz Pérez (sin olvidar a su pareja José Luis Mombilla) Fernando Carrasco, el de ABC, José Luis García, el que era de ABC hasta hace un rato, Juan Miguel Vega, el jesuita Carlos Muñiz y Julio Manuel de la Rosa que no son del oficio, pero como si lo fueran (Julio Manuel daba clases de periodismo en el Centro Español de Nuevas Profesiones) y no me aparecen en foto alguna.
¿Bueno y qué?... Pues nada. Que para todos nosotros tiene más importancia
la Fundación Cruz Campo que es la que acoge la presentación de nuestros trabajos y encima nos invita a una cervecita que quita er sentío que esta Feria llena de señores sin corbata conocidos en su casa a la hora de comer.
Ah y que sepan los escribidores que llegan de fuera que su presencia en el Certamen lo describirá una hermosa andaluza morena que a lo mejor conozcan si han repasado "El Club de la memoria", "Adriático" o "El sonámbulo de Verdun" cuyos inteligentes escritos prometo disfrutar en "El Mundo" en vez de pasar calor visitando esa feria de presuntos ilustres despechugados. Se llama Eva Díaz Pérez. ¿Qué ya lo sabían?.. Perdonen. Yo no he dicho lo contrario...
Se había tomado la instantánea en la inauguración de la Feria del libro y motivó mi curiosidad. Yo escribo libros. No se cuántos llevo publicados ya.
De reportajes, de ensayos... de recuerdos y memorias... dos novelas... tres poemarios... Y conozco otros como yo. Que viven, aun escriben, presos de un desmedido optimismo y también son periodistas. Entre ellos mi admirado Antonio Burgos, la multipremiada Eva Diaz Pérez (sin olvidar a su pareja José Luis Mombilla) Fernando Carrasco, el de ABC, José Luis García, el que era de ABC hasta hace un rato, Juan Miguel Vega, el jesuita Carlos Muñiz y Julio Manuel de la Rosa que no son del oficio, pero como si lo fueran (Julio Manuel daba clases de periodismo en el Centro Español de Nuevas Profesiones) y no me aparecen en foto alguna.
¿Bueno y qué?... Pues nada. Que para todos nosotros tiene más importancia
la Fundación Cruz Campo que es la que acoge la presentación de nuestros trabajos y encima nos invita a una cervecita que quita er sentío que esta Feria llena de señores sin corbata conocidos en su casa a la hora de comer.
Ah y que sepan los escribidores que llegan de fuera que su presencia en el Certamen lo describirá una hermosa andaluza morena que a lo mejor conozcan si han repasado "El Club de la memoria", "Adriático" o "El sonámbulo de Verdun" cuyos inteligentes escritos prometo disfrutar en "El Mundo" en vez de pasar calor visitando esa feria de presuntos ilustres despechugados. Se llama Eva Díaz Pérez. ¿Qué ya lo sabían?.. Perdonen. Yo no he dicho lo contrario...
viernes, 26 de abril de 2013
ADIOS CAFE
Saimaza se va otra vez. Ya había abandonado su rincón de la calle Goyeneta que identificaba desde lejos con los efluvios de un oloroso moka. Ahora deja sus instalaciones de Dos Hermanas para trasladarse a Italia.
Me pregunto por qué. Estas empresas tienen la mirada libre de sentimentalismos y están presas, muy al contrario, por la frialdad pragmatica de la multinacionalidad.
¿Qué razón existe para este traslado?... Ignoro si los llamados a poner los medios para resolver el terrible problema del paro se hacen la misma pregunta.
Ahora bien deduzco que ni los políticos ni los sindicalistas que cobran de la cosa pública están suficientemente dotados para otra actividad que no sea buscar argumentos para echar la culpa a los demás.
¿Qué encuentra Saimaza en su nuevo emplazamiento que no le hayamos ofrecido aquí? ¿Qué es lo que le empuja a marcharse?
No hallo más que palabras endebles y justificaciones vacias.
Con lo fácil que sería abordar cara a cara una respuesta coherente.
Me pregunto por qué. Estas empresas tienen la mirada libre de sentimentalismos y están presas, muy al contrario, por la frialdad pragmatica de la multinacionalidad.
¿Qué razón existe para este traslado?... Ignoro si los llamados a poner los medios para resolver el terrible problema del paro se hacen la misma pregunta.
Ahora bien deduzco que ni los políticos ni los sindicalistas que cobran de la cosa pública están suficientemente dotados para otra actividad que no sea buscar argumentos para echar la culpa a los demás.
¿Qué encuentra Saimaza en su nuevo emplazamiento que no le hayamos ofrecido aquí? ¿Qué es lo que le empuja a marcharse?
No hallo más que palabras endebles y justificaciones vacias.
Con lo fácil que sería abordar cara a cara una respuesta coherente.
domingo, 21 de abril de 2013
Mucho se muere en el alma
...cuando un amigo se va.
Me atrevo a modificar un poco la letra de las hermosas sevillanas porque me lo pide el corazón. Manolo Yruela, tan amigo de tantos cofrades como entrañablemente mío, nos ha dejado en plena Feria de Abril,cuando su sonrisa amable, encendida siempre. debía estar en la Caseta del Ayuntamiento, representando ad honoren a ese Consejo de Cofradías en el que las Hermandades del Lunes Santo lo incluyeron en repetidas ocasiones.
Mala fecha para morirse cuando la ciudad se abre al mundo con el mensaje arrollador de la paz, la alegría y la concordia de su inimitable cita abrileña. Manolo era cultivador insistente de estas virtudes. Desde su periscopio, encaramado tras el mostrador de su relojería en la plaza de San Francisco, atisbaba la realidad del acontecer ciudadano, pero sobre todo el de sus hermandades y cofradías en las que por propios merecimientos había alcanzado un indudable prestigio.
Todos mis libros cofrades contienen numerosas sugerencias y aportaciones valiosas debidas a su experiencia y sabiduría. El era paciente y, en ocasiones, hasta sufrido lector de mis escritos. Y a él debo su ejemplo de sevillanía y el testimonio jamás violado de estar siempre al servicio de las cofradías sin pretender jamás servirse de ellas.
Le rodaron mal las cosas en los últimos tiempos. No tuvo hijos y su esposa falleció hace poco en trágicas circunstancias. Hombre de fe acrisolada y de caridad llevada al delicado extremo de no molestar a nadie intentó asumir su nueva situación sin pedir ayuda... Fue imposible. Ingresado a duras penas en el Hospital Macarena, al despuntar la mañana del viernes dejaba de existir.
Mucho se muere en el alma cuando se va un amigo como él.
Me atrevo a modificar un poco la letra de las hermosas sevillanas porque me lo pide el corazón. Manolo Yruela, tan amigo de tantos cofrades como entrañablemente mío, nos ha dejado en plena Feria de Abril,cuando su sonrisa amable, encendida siempre. debía estar en la Caseta del Ayuntamiento, representando ad honoren a ese Consejo de Cofradías en el que las Hermandades del Lunes Santo lo incluyeron en repetidas ocasiones.
Mala fecha para morirse cuando la ciudad se abre al mundo con el mensaje arrollador de la paz, la alegría y la concordia de su inimitable cita abrileña. Manolo era cultivador insistente de estas virtudes. Desde su periscopio, encaramado tras el mostrador de su relojería en la plaza de San Francisco, atisbaba la realidad del acontecer ciudadano, pero sobre todo el de sus hermandades y cofradías en las que por propios merecimientos había alcanzado un indudable prestigio.
Todos mis libros cofrades contienen numerosas sugerencias y aportaciones valiosas debidas a su experiencia y sabiduría. El era paciente y, en ocasiones, hasta sufrido lector de mis escritos. Y a él debo su ejemplo de sevillanía y el testimonio jamás violado de estar siempre al servicio de las cofradías sin pretender jamás servirse de ellas.
Le rodaron mal las cosas en los últimos tiempos. No tuvo hijos y su esposa falleció hace poco en trágicas circunstancias. Hombre de fe acrisolada y de caridad llevada al delicado extremo de no molestar a nadie intentó asumir su nueva situación sin pedir ayuda... Fue imposible. Ingresado a duras penas en el Hospital Macarena, al despuntar la mañana del viernes dejaba de existir.
Mucho se muere en el alma cuando se va un amigo como él.
sábado, 20 de abril de 2013
LA FERIA,SINGULAR
Ruego dispensa por permitirme el acomodo de trastocar el titulo de mi último libro publicado, "Sevilla,singular" (Abec, editores) para encabezar estas líneas.
Y es que en el Prado de San Sebastián desde 1847 y en Los Remedios a partir de 1973 (cuarenta años se cumplen en esta edición) la Feria sigue siendo desde su nacimiento un acontecimiento inédito de carácter universal.
Amarillean cada centuria transcurrida los documentos gráficos que la muestran en sus comienzos reducida a la calle San Fernando y a la vía central abierta en la arboleda del Prado. Y las instantáneas del Mercado de ganados en la actual Glorieta del Cid ante la antigua fábrica de tabacos.
Ya desde sus comienzos se advierte una separación entre lo que pretendían Ibarra y Bonaplata y lo que resultó al final con el impulso de la creatividad del pueblo sevillano.
El paseo de caballos con el desfile mañanero de cabalgaduras y carruajes es una buena prueba de ello.
Cuando la feria se crea están apareciendo los primeros automóviles con motor de gasolina Los sevillanos pudientes han dejado de pasearse por la ciudad o de ir a sus posesiones en el campo como lo hacían en el siglo anterior, a bordo de carruajes tirados por caballerías. En ese tiempo, los envios postales que se recogían en La Venera y los viajeros que se trasladaban a Madrid tardaban cinco días en llegar y lo hacian en curiosos vehiculos que ahora se desempolvan y cubren el paseo en unión de los nuevos automóviles que pueden ser Hispano Suiza de los que empezaron a fabricarse en Barcelona o Studebaker como los que copiara el ceramista Enrique Orce para la fachada de calle Tetuán .
Reverte, el torero que dejó esa novia triste con el pañuelo en las manos que cantaron por sevillanas fue el primero que se lució por el Real sentado en lo alto de uno de estos artilugios rodantes. Y tan crecido fue el número de ellos que le siguieron que, junto con los faetones, las jardineras o los landaus colmaron de tal forma el paseo que, para cruzarlo, se hizo precisa la erección de la Pasarela (llamada "Torre Eifel de la alegría") que diseñó el ingeniero Dionisio Pérez Tobía en 1865 y fue derribada en 1921.
La Feria empieza con los carruajes en la plaza de toros de la Real Maestranza en una exhibición única que organiza el Real Club de Enganches de Andalucía. Luego llegarán a rodar por las calles feriales con nombres míticos de toreros. Ya no encontrarán vehículos de motor, pero sí caballos briosos. Es como si el campo antiguo se trasladara a la ciudad.
Todo para que la Feria no sea una verbena sino un encuentro festivo sin posible parangón.
Y es que en el Prado de San Sebastián desde 1847 y en Los Remedios a partir de 1973 (cuarenta años se cumplen en esta edición) la Feria sigue siendo desde su nacimiento un acontecimiento inédito de carácter universal.
Amarillean cada centuria transcurrida los documentos gráficos que la muestran en sus comienzos reducida a la calle San Fernando y a la vía central abierta en la arboleda del Prado. Y las instantáneas del Mercado de ganados en la actual Glorieta del Cid ante la antigua fábrica de tabacos.
Ya desde sus comienzos se advierte una separación entre lo que pretendían Ibarra y Bonaplata y lo que resultó al final con el impulso de la creatividad del pueblo sevillano.
El paseo de caballos con el desfile mañanero de cabalgaduras y carruajes es una buena prueba de ello.
Cuando la feria se crea están apareciendo los primeros automóviles con motor de gasolina Los sevillanos pudientes han dejado de pasearse por la ciudad o de ir a sus posesiones en el campo como lo hacían en el siglo anterior, a bordo de carruajes tirados por caballerías. En ese tiempo, los envios postales que se recogían en La Venera y los viajeros que se trasladaban a Madrid tardaban cinco días en llegar y lo hacian en curiosos vehiculos que ahora se desempolvan y cubren el paseo en unión de los nuevos automóviles que pueden ser Hispano Suiza de los que empezaron a fabricarse en Barcelona o Studebaker como los que copiara el ceramista Enrique Orce para la fachada de calle Tetuán .
Reverte, el torero que dejó esa novia triste con el pañuelo en las manos que cantaron por sevillanas fue el primero que se lució por el Real sentado en lo alto de uno de estos artilugios rodantes. Y tan crecido fue el número de ellos que le siguieron que, junto con los faetones, las jardineras o los landaus colmaron de tal forma el paseo que, para cruzarlo, se hizo precisa la erección de la Pasarela (llamada "Torre Eifel de la alegría") que diseñó el ingeniero Dionisio Pérez Tobía en 1865 y fue derribada en 1921.
La Feria empieza con los carruajes en la plaza de toros de la Real Maestranza en una exhibición única que organiza el Real Club de Enganches de Andalucía. Luego llegarán a rodar por las calles feriales con nombres míticos de toreros. Ya no encontrarán vehículos de motor, pero sí caballos briosos. Es como si el campo antiguo se trasladara a la ciudad.
Todo para que la Feria no sea una verbena sino un encuentro festivo sin posible parangón.
lunes, 15 de abril de 2013
DE CUANDO UN VASCO Y UN CATALÁN NO CREARON LA FERIA
¡Se dice cada cosa! Alguien acuña una frase por vez primera y los demás la repiten miméticamente sin detenerse a comprobar su certeza.
La Feria de Sevilla la crearon un catalán y un vasco.Ea. A uno se le ocurrió este aserto que le pareció culto y brillante y desde entonces lo encontramos con todo su pintoresquismo seudocultural llevado de boca en boca.
Pues no es verdad. El catalán que se llamaba Narciso Bonaplata y tiene una calle entre San Vicente y Torneo formaba con el vasco Ibarra una pareja de inquietos concejales del Ayuntamiento que en 1846 presidia el Conde de Montelirios. Y ambos quisieron montar un certamen que mostrara el quehacer agrícola e industrial de los sevillanos. Una feria de muestras, vamos. Se pusieron manos a la obra y les salió lo que conocemos. Puede suponerse que bien en contra de su idea inicial. Fue como el enfrentamiento entre la cigarra y la hormiga. Ellos quería hacer algo para ganar dinero. Sevilla modificó su proyecto y creo un espectáculo único en el mundo... para gastarlo.
Esto fue en el Prado de San Sebastián. En la antigüedad un carnero. Un cementerio donde se daba piadosa sepultura a los afectados por las grandes epidemias que asolaron la ciudad.Paradoja tan irrespetuosa no había de durar mucho y en 1973 se modificó su ubicación aunque no por razones de piadosa memoria a los difuntos sino porque el espacio se había quedado pequeño.
Ya no era un conde el que presidía el Municipio, sino un reputado doctor en medicina especializado en nutrición, el doctor Juan Fernández Rodriguez y García del Busto. Ni había vasco ni catalán entre los munícipes sino un avispado teniente de alcalde delegado de Fiestas Mayores llamado José Jesus García Díaz, tambien director de la Cabalgata de Reyes del Ateneo al que se conocía en la ciudad, en atención a su estatura y delgadez consustancial como Pepito Caramelo.
Se cumplen cuarenta años. La Feria fue diferente desde entonces. Ya había cambiado mucho cuando desapareció el alumbrado a gas y llegaron los farolillos luminosos y las pirámides de bombillas eléctricas...
Y cuando se derribó la Pasarela...
Y cuando se unificaron las casetas con el frontón sobre la entrada que, a modo de pañolón, diseñó el pintor Bacarisas...
Tendré que recordar todo esto otro día.
La Feria de Sevilla la crearon un catalán y un vasco.Ea. A uno se le ocurrió este aserto que le pareció culto y brillante y desde entonces lo encontramos con todo su pintoresquismo seudocultural llevado de boca en boca.
Pues no es verdad. El catalán que se llamaba Narciso Bonaplata y tiene una calle entre San Vicente y Torneo formaba con el vasco Ibarra una pareja de inquietos concejales del Ayuntamiento que en 1846 presidia el Conde de Montelirios. Y ambos quisieron montar un certamen que mostrara el quehacer agrícola e industrial de los sevillanos. Una feria de muestras, vamos. Se pusieron manos a la obra y les salió lo que conocemos. Puede suponerse que bien en contra de su idea inicial. Fue como el enfrentamiento entre la cigarra y la hormiga. Ellos quería hacer algo para ganar dinero. Sevilla modificó su proyecto y creo un espectáculo único en el mundo... para gastarlo.
Esto fue en el Prado de San Sebastián. En la antigüedad un carnero. Un cementerio donde se daba piadosa sepultura a los afectados por las grandes epidemias que asolaron la ciudad.Paradoja tan irrespetuosa no había de durar mucho y en 1973 se modificó su ubicación aunque no por razones de piadosa memoria a los difuntos sino porque el espacio se había quedado pequeño.
Ya no era un conde el que presidía el Municipio, sino un reputado doctor en medicina especializado en nutrición, el doctor Juan Fernández Rodriguez y García del Busto. Ni había vasco ni catalán entre los munícipes sino un avispado teniente de alcalde delegado de Fiestas Mayores llamado José Jesus García Díaz, tambien director de la Cabalgata de Reyes del Ateneo al que se conocía en la ciudad, en atención a su estatura y delgadez consustancial como Pepito Caramelo.
Se cumplen cuarenta años. La Feria fue diferente desde entonces. Ya había cambiado mucho cuando desapareció el alumbrado a gas y llegaron los farolillos luminosos y las pirámides de bombillas eléctricas...
Y cuando se derribó la Pasarela...
Y cuando se unificaron las casetas con el frontón sobre la entrada que, a modo de pañolón, diseñó el pintor Bacarisas...
Tendré que recordar todo esto otro día.
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