domingo, 27 de julio de 2014

ERRORES, REPARACIÓN Y CIERRE POR VACACIONES


No daba crédito a lo que acababa de oír. Elena Sánchez, esa chiquita monina de la que dispone televisión para sustituir a la Igartiburu, a la presentadora de los Sanfermines y a la de Cine de Barrio, la última, Conchita Velasco, con los mismos gestos, posturas y movimientos de las reemplazadas, pero como si ella los acabase de inventar, terminaba de decir que los tuneros disfrutaban de una alta participación en la película La Casa de la Troya.

Como la chatita y pizpireta presentadora avilesina, que no sé por qué, introduce una ondulante S delante de su apellido, no comentaba faena alguna de los pescadores de atún, es decir de los auténticos atuneros y además había birlado la inicial de esta palabra, era de suponer que deseaba referirse a los integrantes de las tunas universitarias que figuran en la evocadora película que se rodó en 1959 sobre la inmortal novela de Alejandro Pérez Lujín y que en la Universidad de Santiago de Compostela, donde discurre parte de la trama, como en la sevillana o la complutense se llamaron siempre tunos.

¿Lo dijo ella de su propia cosecha o lo había incluido antes el guionista de la serie en un gratuito ejercicio de creación de palabros? La tele que hoy dirige el hijo de aquel histórico y fabuloso Ramón Diez que se llama como su señor padre que santa gloria halle, lo debía aclarar con presteza para que los que recordamos aquella Cárcel de Papel que edificara Evaristo Acevedo en “La Codorniz” sepamos el nombre del preso o presa que hoy la visitarían sin remedio.  

Las reparaciones engrandecen a quienes hacen acopio de dignidad ofreciéndolas.

A tal señor, tal honor. El Corte Inglés, del que yo escribía, días pasados, afirmando que distaba no poco del ejemplar establecimiento con el que siempre me relacioné, me obsequia con un mentís, educado y cortés, que, en nombre de su Financiera, pretendía darme con explicaciones a domicilio. 

Naturalmente decliné la visita, aceptándolas por teléfono y llegando a la conclusión de que los autores del malentendido son los bancos y más que ellos eso del IBAN que no es el IVAN con el que los progres llaman Juan a sus niños para no confundirlos ni con el Bautista ni con el que acompaña a la Virgen en algunos pasos.

Aclaradas las cosas, espero que el parrafito cumpla su misión que habrá de perpetuarse durante los días que siguen porque como todos los años este bloguero cierra por vacaciones aunque no albergue proyecto alguno de veranear fuera de “Costaljarafe” donde se está tan a gusto.


Hasta septiembre, amigos.

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