domingo, 15 de septiembre de 2013

PEPE GALVAN


Galvancito le llamaba Carmen Gómez Juste cuando ella regia la jefatura de informativos del Centro Territorial de TVE.
A la sobrina del General Juste, el que mandaba la Brunete cuando, en su ausencia, sus subordinados estuvieron a punto de echar los tanques a la calle al comienzo del 23 F, no le conocí muchas otras bromas tan acertadas como ésta. Tal vez porque sabía que el bueno de Pepe, de no muy alta estatura, elegante y pinturero, se la toleraba con esa cachaza antigua y ese humor siempre a flor de sonrisa que se había traído de Huelva cuando en 1965 llegó en el desembarco choquero a la Radio Nacional de Sevilla al pasar la Nacional de aquella ciudad a la Cadena Azul de Radiodifusión, formando parte de ese conjunto de relevantes profesionales en el que también venían los hermanos Eduardo y José Angel Bonachera, Maruja Leblic, Marilena Robayo y Jesús Quintero, entre otros.

Pepe se encargaba de la información taurina desde tiempo atrás cuando en vez de Carmen estaba Juan Teba sentado en la mesa de mando y llamó Salmoral ofreciendo el rodaje de la corrida de Paquirri en Pozoblanco.

--Dile que no tenemos cámara

--Lo va a hacer con una suya que acaba de comprarse y así la prueba

--Bueno. Que lo haga y tu metes el material cuando te parezca.

Y hubo que desmontar los titulares del TeleSur para dar como primicia el avance del reportaje de la cogida y muerte de Francisco Rivera .
El entresijo de este fugaz momento con sus grandezas y sus miserias se lo acaba de llevar a la tumba José García Galván que así rezaba el DNI de mi compañero.

Murió el Viernes 13. Ayer venía su mortuoria en el ABC, pero el día anterior lo había divulgado la Asociación de la Prensa a la que estaba asociado.
Estuve en el Tanatorio. A quienes íbamos a darle el último adiós los recibía la familia, entre ellas,  Loli, su viuda, su hijo el doctor García de la Corte e Inma de la Corte, que fue presentadora de “Calle Abierta”, uno de los programas que dirigí y sigue conservando su belleza de mujer morena andaluza.

No vi a nadie ni de la radio ni de la tele. Pepe tenía más de ochenta años.Recordé algo que él decía en ocasiones semejantes. “Se están muriendo tantos viejos que, para mi entierro, no va a quedar ninguno”

 

3 comentarios:

Emilio Mellado Conde dijo...

Siento su tristeza por la muerte de su amigo.

Ánimo, le sigo a diario, y agradezco sus artículos.

Saludos.

Francisco José García de la Corte dijo...

Si señor! Este y otros muchos eran mi Padre. El de la discreción y la integridad. Lo cabal, lo honesto y lo creativo. El de la tolerancia, el respeto y el romanticismo de los clásicos. Y también el de la ternura, la sencillez y la humildad. Y por encima de todo y como dijo ayer mi hermana Inma (la mejor que tengo) un buen hombre, de los buenos. Doy gracias al Dios de la Vida y de los Hombres por haber tenido la suerte y el honor de cuidarle estos últimos años, junto a mi Madre , mi providencial hermana Inma García, mi esencial coleguita, Anabel Pérez, mi "otro hermano", Fran Alvarez y el resto de la familia, formando una piña cohesionada e invulnerable.

Imagino a mi Padre en su Todo el tiempo del mundo, escribiendo historias o versos, recitando magistralmente fragmentos de poemas como este que tantas veces escuchamos: y el nos introducía.....de EL REINO DE LAS ALMAS.....
....(De “Los Intereses Creados” d D. Jacinto Benavente)...

La noche amorosa sobre los amantes
tiende de su velo el dosel nupcial.
la noche ha prendido sus claros diamantes
en el terciopelo de un cielo estival.

El jardín en sombras no tiene colores,
y es en el misterio de su obscuridad
susurro el follaje, aroma las flores,
y amor… un deseo dulce de llorar.

La voz que suspira y la voz que canta
y la voz que dice palabras de amor,
impiedad parecen en la noche santa,
como una blasfemia entre una oración.

¡Alma del silencio, que yo reverencio,
tiene tu silencio la inefable voz
de los que muriendo amando en silencio,
de los que callaron muriendo de amor,
de los que en la vida, por amarnos mucho,
tal vez no supieron su amor expresar!

¿No es su voz acaso que en la noche escucho
y cuando amor dice, dice eternidad?
¡Madre de mi alma!, ¿no es luz de tus ojos
la luz de esa estrella,
que como una lágrima de amor infinito
en la noche tiembla?

¡Dile a la que hoy amo que yo no amé nunca
más que a ti en la tierra,
y desde que has muerto, sólo me ha besado
y desde que has muerto, sólo me ha besado
la luz de esa estrella!

Hasta siempre Pepe Galván, lucero del alba, el viejo y el hincha y otros muchos que seguirán contigo y con nosotros de por vida. Te quiero mucho, papá.

Angel Valderas dijo...

Mi admirado Bustamante, soy Ángel Valderas, he leído la reseña que has hecho de la muerte de nuestro compañero Pepe Galván y he sentido mucho enterarme de su muerte.
Que gran persona fue, que honesto consigo mismo y con los demás, y no lo digo ahora, que ya no está con nosotros, sino que también se lo dije alguna que otra vez, cuando lo encontraba paseando por la Triana en que vivíamos.
Fue un profesional, que como tú pusieron el listón tan alto, que creo pocos han superado, -se escucha cada dicción a través de las ondas, que a veces hay que hacer un esfuerzo para comprender lo que nos quieren transmitir. - pero al fin los tiempos cambian.
Pasamos nuestros mejores años trabajando duro en lo que nos gustaba como lo hicisteis Pepe y tú y con esa perspectiva, a lo mejor no sabemos apreciar lo que las nuevas generaciones están haciendo, pero estoy seguro que los cimientos que pusisteis son la base a la que todos aspiran llegar.
Un abrazo al cielo y a ti