jueves, 7 de mayo de 2009

En recuerdo de Carlos Hermoso

Hoy tiene lugar en la Fundación Cruz Campo la presentación del libro “Toda una vida” que es una magnífica antología, realizada por Vicente Fonseca,de la obra poética de Carlos Hermoso Asquerino, más conocido como integrante del grupo musical “Los HH” que falleció recientemente.

Catorce momentos distintos han previsto los organizadores de este acto que no han querido dejar nada a la improvisación.Con nueve o diez intervinientes, un recitado de poemas y una actuación musical.

Sin poder evitarlo se ha proyectado en mi recuerdo la secuencia larga de mi relación con el músico y poeta desaparecido,desde sus comienzos cuando era la tercera parte de ese trío excepcional que yo empecé a presentar en el estudio “cara al público” dentro del programa “Pequeña Fiesta” en aquella Radio Nacional de la calle San Pedro Mártir.

Si la permanencia se consigue plantando un árbol, engendrando un hijo o escribiendo un libro, es en las páginas impresas donde puede obtenerse el mayor reflejo de la personalidad. El árbol será el recuerdo de una acción. El hijo puede parecerse al padre, pero tal vez lejanamente. El libro suele llegar a ser ese estanque de aguas cristalinas y quietas en las que perennemente se refleja el rostro de su autor.

Y esto es lo que sucede en las líneas apretadas del que se presenta en este acto.
En “Toda una vida” está Carlos con su apasionamiento por las cosas grandes y pequeñas, con su romanticismo persistente, con su extroversión… y con su valentía para encarar las interrogantes de la existencia.

Así abre sin tapujos la puerta de su curiosidad metafísica cuando pregunta:
Me gustaria saber
Donde están los límites de la distancia
De que está hecha el alma
Cómo se escriben los susurros
Y por que hay sal en las lágrimas (Pág. 100)

Y expone abiertamente sus quijotescos propósitos cuando confiesa que…
Pretendo acabar con la guerra
Enterrar la mentira
Y desnudar a los políticos
Para dejarlos sin bolsillos
Donde ocultar
El producto de la malversación
De los caudales del alma.

Pero todo eso no lo dice con la desnudez seca y agresiva de las palabras escuetas, sino acudiendo siempre a la musicalidad del verso y al embrujo de las metáforas.

He espigado en las 358 páginas de que consta la obra para recoger las muestras que anteceden. Y para demostrar que el libro es un auténtico regalo para los amantes de la poesía.