lunes, 23 de marzo de 2009

La imagen de candelabro y el bacalao de la hermandad.

¡Qué barbaridad!, exclamará el lector por poco docto que sea en terminología cofrade. ¿A qué viene esto?… Pues muy sencillo a que me voy a referir a las inexactitudes e incorrecciones en que incurrimos todos aquellos que nos atrevemos a describir las cofradías. Y, como puede verse, al escribir “todos” me incluyo en el grupo.

El título sin duda está destinado a llamar la atención.Pero no es exagerado.Al menos en su segunda mitad. El candelabro es un candelero.Pero el candelero no siempre es un candelabro.Candelabro, escribe Carrero, es un candelero de uno o más brazos que se apoya sobre un pie para colocar velas de cera. Y candelero, un soporte formado para sustentar el busto de una imagen, llamada así, imagen de candelero, a cuya tipología corresponden las de las diferentes advocaciones de la Virgen que desfilan en pasos de palio.

Por fortuna, este error no es frecuente. El primero, denominar como “bacalao” al estandarte de la corporación, sin embargo, se ha hecho ya tan habitual como esas “revirás” que ponen nerviosos a los amantes de la pureza lingüística.

Cierto es que el lenguaje de capataces y costaleros descansa sobre la extensión y aplicación a su trabajo de no pocos términos náuticos, pero no de la mar, sino de los muelles de donde procedía la mayoría de los primitivos.
Y “revirar”, que no debe tomarse rigurosamente como sinónimo de girar, puede sustituirse por torcer, pero se emplea más sobre las olas marinas con el significado de repetir la virada, es decir volver a virar.

Hay que seguir leyendo a Carrero. En estos días de horas inquietas y fugaces donde se consuma la espera, una de sus últimas obras, el “Diccionario Cofradiero”, del que vio publicada la tercera edición en el 2002 tras haber dado a la luz las anteriores en 1981 y 1996, ésta con más de tres mil quinientas expresiones de la Semana Santa y un número superior a las mil doscientas fotografías, puede resultar indispensable para llamar a las cosas por su nombre sin necesidad de recoger las expresiones vulgares que los profesionales estamos llamados a corregir.

El micrófono que se deposita en las manos de quien arrostra la responsabilidad de narrar el desfile procesional de una cofradía supone una confianza de la sociedad en su formación y quehacer técnico que no debe ser defraudada.

Sería imperdonable que, para narrar la visión pública de un cuadro que ha estado colgado y expuesto en una pinacoteca, se confiara en quien ignorase todo o casi todo de los estilos pictóricos y hubiera de acudir al vulgo para encontrar una terminología que necesariamente habría de chocar con la calidad de la obra. Y esto es lo que sucede cuando ese compendio admirable de arte y devoción que es cada paso de cualquier cofradía se describe con desconocimiento o torpeza.

Las palabras que, como “revirá”, “bacalao” y otras muchas se insertan en la expresión popular, figuran en el diccionario de ese analista e historiador cofrade irrepetible que fue Juan Carrero. Dejémoslas allí y sustituyámoslas por sus sinónimos ortodoxos que, por supuesto, también aparecen en su obra.

(Publicado hoy en "La Razón" a donde todos los lunes de Cuaresma envío un artículo)

4 comentarios:

Ana Álvarez dijo...

Desgraciadamente, la mayoría de los medios de comunicación, y me estoy refiriendo a los radiofónicos, tienen una falta de información digna de pena. No quiero decir con ello que carezcan de buenos profesionales, ¡Dios me libre!, al revés... son de una calidad sin parangón; pues no sólo hacen su trabajo durante todo el año de una manera soberbia, sino que -además- llegada la Semana Santa, les añaden ese trabajo extra.
Los disperrsan por la ciudad en diferentes puntos, unos a las salidas de diferentes hermandades, coordinando con otros los puntos que se van acercando a la campana, conectando con la llegada a ésta, organizando los que salen de la catedran, manteniendo conexión directa en todo momento para que los oyentes no dejen de escuchar una marcha...
Pero, ¿qué conocimientos tienen sobre el conjunto escultórico del Misterio, para ir cubriendo esos momentos en los que no hay nada que decir? ¿o sobre el escultor o escultores de las tallas? ¿sabrían decir lo que es una pátina? ¿conocen los nombres de las marchas clásicas o quiénes las tocaban? ¿qué podrían decir de la Banda de Eritaña o detrás de qué "paso" iba? ?¿ponen acaso cierto interés en las marchas de estreno que suenan en La Campana?
No, eso no. Sólo se quedan con lo poco que oyen en las tabernas cofrades y en las modas de los "solos de cornetas" de "éste o aquel" -porque parece que sólo existiesen las Bandas de Cornetas y Tambores, olvidando que también existen Agrupaciones Musicales de extrema calidad; y por supuesto, la exquisitez de marchas como "Soleá dame la mano" o "Jesús de las Penas" -que hasta ignoran su autoría-.
Si no fuese tan amante de la radio, no diría con conocimiento de causa todo lo que estoy diciendo, y es lamentable haber estado junto a un locutor en una entrada procesional, y tener que irle diciendo lo que una Agrupación iba tocando, porque no tenía ni idea. Con lo fácil que es (ya que no entiendes) mandar a alguien a la banda y pedir una lista de las marchas que van a tocar hasta la entrada...

Si estos son los profesionales de la comunicación de hoy en día, cualquier cofrade con preparación y don de palabra, podría hacerlo mejor. Al menos, sentimiento y pasión no le faltaría.

¡Y al cielo con Ella!...

José Luis Garrido Bustamante dijo...

Gracias,Ana.Y enhorabuena por su comentario. Debe ser un honor para mis compañeros, los actuales locutores, contarla como oyente de sus programas.
Un saludo muy cordial.

M. Andréu dijo...

Recuerdo con cariño una indicación muy aguda que Pepe Fernández nos hizo a varios locutores cuando íbamos a contar la madrugada para toda España en la SER. Pepe dijo que "cuidado con los términos muy cofrades como tramo, senatus o contraguía porque nos escuchan desde Murcia hasta Onda Pesquera".
Aquella noche tuvimos que cuidar mucho el lenguaje además de explicar aquello que sabíamos que un "gallego" no iba a entender.

José Luis Garrido Bustamante dijo...

Ayer estuve con Pepe Fernandez en la inauguración de los actos del centenario de la Asociación de la Prensa de Sevilla que presidieron los Príncipes de Asturias.
Atinada observación. Has hecho bien en recordarla