sábado, 28 de noviembre de 2009

Las alegres comadres.

No eran las de Windsor cuyas andanzas recogiera para la escena Shakespeare sino las que se mostraban felices en el Congreso tras haber conseguido el resultado que se proponían.

Eran las ministras del actual Gabinete que, aunque la oposición contrapusiera que la reforma de la ley del aborto es inconstitucional en los términos en los que ha sido planteada, habían conseguido que la Cámara votase a su favor. Tan felices y tan sonrientes estaban que el fotógrafo que captó la instantánea, debió haberles preguntado: “¿Y ustedes de qué se ríen?”. Porque la cosa bien pensada no tiene gracia ninguna. En realidad lo que se había aprobado era la perfección de un asesinato que rechaza gran parte del país.

La portavoz de Igualdad del Partido Popular, Sandra Moneo, acusó al Gobierno de querer "imponer un sistema de aborto libre en contra de la voluntad mayoritaria de la sociedad". Y, en este sentido, citó que se han hecho "múltiples objeciones no siempre tenidas en cuenta".
"Apuesten por la vida y por la maternidad, todo lo contrario que hace su proyecto de ley", dijo esta muchacha a la que, como a su correligionaria Soraya, este rifirrafe parlamentario está sirviendo de eficaz plataforma para su valía.

Además, Moneo acusó al Gobierno de "pretender desproteger a las niñas de 16 años del cariño de sus padres", de interferir en las relaciones fundamentales y de vulnerar el principio de la patria potestad. "No se han parado a pensar, ofrecen el aborto como un método anticonceptivo más", agregó.

Y mientras tanto las comadres, estrechamente abrazadas, escenificaban su victoria. ¿Qué triunfo, queridas mías?

Un contraste. Porque vosotras que siempre habéis presumido de estar contra la pena de muerte, cosa que me parece muy bien, celebráis como un éxito deportivo lo que no es más que una flagrante contradicción. No se puede estar a favor de la vida en unas cosas y a favor de la muerte en otras, según vaya girando el viento de la conveniencia política.

Claro que, según dijo la simpar Bibiana un día que pasará a los anales de las fechas históricas, como iluminador de la sabiduría de la humanidad: hay que argumentar que, en cada aborto se corta la existencia de un ser vivo, pero no humano.

¡Adiós alienígena!

2 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Aborto, igual a asesinato.

Huey dijo...

El aborto es un subterfugio de esta "nuestra" democracia, es una condena a la libertad y nos desliga los unos de otros, procuran la falta de confianza entre padres e hijos, y lo que es el futuro de la sociedad: La familia la disuelven.