jueves, 6 de mayo de 2010

Zapatero y el motín del Caine.

Hubo un tiempo en el que los ingeniosos humoristas Tip y Coll finalizaban sus hilarantes intervenciones en la radio con un slogan recitado a dúo: … “y mañana hablaremos del Gobierno”.

Yo hoy, aunque no quisiera, tengo que colgar en este Blog mi reflexión apresurada y personal sobre el Gobierno que, hilando más fino, se reduce a la crítica del presidente Zapatero.

Y me acuerdo de una película de Humphrey Bogart en el que hacía una magistral interpretación del capitán enloquecido del Caine, una nave de la Armada de los Estados Unidos, el dragaminas USS Caine, que ponen bajo su mando y que gobierna tan mal que propicia inevitablemente el motín.

La película, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, es un relato ficticio con guión basado en la novela del mismo nombre de Herman Wouk, ganadora del Premio Pulitzer en 1952 y termina con la consecuente corte marcial a dos oficiales de la nave. Los cinéfilos seguramente la recordarán.

Orgulloso, ignorante, soberbio, pagado de sí mismo… el marino resulta la más perfilada metáfora del presidente que tenemos la desgracia de padecer. La marinería del Caine fue apercibiéndose de esta descarnada realidad a medida que comprobaba sus desaciertos y no tardó en sospechar sobre el estado de su salud mental ante su actitud neurótica e indecisa durante la contienda hasta poner a la nave en peligro de naufragio cuando padece una crisis de mando durante un tifón.

Aquí la marinería está hasta el gorro, pero al capitán de la nave parece que le importa un bledo. Es absolutamente incapaz de tomar las decisiones que requiere una situación que no es un tifón, pero se le parece mucho.

Hay una secuencia en la película que reiteradamente muestra al marino abriendo y cerrando obsesivamente los dedos de una mano en torno a una pelotita que esconde en ella.

La pelotita no aparece en las fotos de Zapatero, pero seguro que la tiene en el bolsillo y el motin es deseable que no se reproduzca en esta nueva película, pero alguien debería echar a la mar un bote a ver si se le antoja embarcarse en él antes de que el naufragio nos arrastre a todos.

De no ser así, este tío es capaz de terminar con España... seguir luego haciendo fechorías por Europa, (si le dejan) y hasta acabar su vuelo depredador cargándose a su propio partido.

1 comentario:

Sibelius dijo...

Que Dios le escuche maestro.