martes, 8 de julio de 2008

Los sorprendentes votos por correo.

Tal vez sea el momento de sacar a relucir este tema ahora que han terminado los procesos electorales de las últimas semanas.
No hablo con ningún cofrade clásico que me diga que está de acuerdo.
Cuando no existía democracia en España, en las cofradías, sí. Tal como yo dije en mi Pregón de la Semana Santa de Sevilla el año noventa y lo he reiterado numerosas veces y en distintos foros, corriendo el riesgo de que se me tache de repetitivo.
-- ¿Y qué dijiste, José Luís?
-- Pues estaba hablando de que los cofrades son eslabones entre los obispos, los sacerdotes y el pueblo llano y añadí que eso lo han venido practicando siempre en un clima de arraigada e histórica democracia en virtud del cual, en los ciclos en que ésta se ha encontrado civilmente alejada, la urna de votaciones ha sido el elemento básico para elegir los órganos de gobierno, el Cabildo General su pueblo elector soberano y la forma magistral para asegurar la pureza de los comicios, el Crucifijo alumbrado por dos velas y la invocación inicial al Espíritu Santo.
-- Buena memoria.
-- Di, mejor que “biblioteca medianamente ordenada”. Para memoria de sobresaliente cum laude la de Joaquín Moeckel que, cuando la ocasión es propicia, recita todo lo que dije poniéndome la carne de gallina.
-- Y en las Sacristías o en las Salas Capitulares ¿ya se desarrollaba la praxis democrática con los defectos de que dicen algunos que adolece hoy?
-- Pues a mi parecer y al de los cofrades antiguos, no. Y, entre otras diferencias con los procesos electorales de nuestros días, se anotaba la inexistencia de los votos por correo.
El voto tiene que ser libre, directo y secreto. Y el voto por correo debe ceñirse a una normativa estricta para que, en estos supuestos concretos, no entre en la oscuridad callejera de la sospecha.
Cuando, por ejemplo, hay dos candidaturas, el resultado final puede ser alterado si los componentes de una de ella se dedicaron pacientemente en los días previos a la celebración de la consulta electoral, a visitar viejecitos, impedidos y accidentados traumatológicos, obteniendo su voto. Y se confirma la sospecha cuando, por casualidad, solo por casualidad, todos esos votos coinciden.
¿Qué hacer?...
Avanzo una solución que trataré de desarrollar si insisto en esta cuestión cualquier otro día. Sustituir el voto por correo por el voto a domicilio. Este sería el obtenido por uno o diversos equipos electorales provistos de urnas cerradas, precintadas y lacradas con testimonio notarial, ante las que, el hermano que no pueda desplazarse por causa justificada y haya expresado voluntariamente su deseo de votar así, disponga de la posibilidad real de emitir su sufragio, libremente y sin sometimiento a presión alguna.

4 comentarios:

Lacruzalhombro dijo...

La mar de bien descrito Don José Luis, y cuanta razón tiene.
!!!Ayyy cuantas Juntas de Gobiernos están hoy dirigiendo los destinos de sus corporaciones, gracias al voto por correo, como bien dicen usted, de hermanos viejecitos e impedidos!!!

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Lo gracioso es que hay algunas que no ganan ni utilizando a los impedidos. Que penoso...

Lacruzalhombro dijo...

No demos ideas, que a este paso, ya estoy viendo a muchas Hermandades organizando procesiones.........de impedidos, claro está.

La verdad esta ahi fuera dijo...

El tema del voto por correo, siempre en el punto de mira: En unas hermandades por que no existe esa posibilidad, en otras por que resulta una carrera de obstaculos ejercer la opcion, con mas requisitos que en unas elecciones generales.

De todas formas a mi me preocupa mas otro tipo de voto, en cierto modo cautivo por promesas y canastos.