lunes, 13 de octubre de 2008

El coñazo del desfile.

Empiezo con una matización a la que, como ya nos tiene acostumbrados, es insuficiente nota de corrección del PP: Rajoy no quiso referirse al desfile en sí que ya tiene aprobado, asumido y recomendado de antemano y que defenderá siempre un español tan español y tan afecto a las Fuerzas Armadas como él, sino a la retransmisión del desfile por televisión. Y, más aun, no exactamente a la captación y difusión de imágenes, perfectas e incluso espectaculares en algunos momentos de la parada militar, sino a las locuciones del grupo de comentaristas a quienes encargaron esa misión.

Antes lo hacían dos .Me permití un día sugerir con todo respeto a uno de ellos, al que conocí antes de su ingreso en RTVE cuando trabajaba en Madrid en la COPE, cómo entendía personalmente que debían hacerse las descripciones de un desfile militar en TV.
Ocupaba yo en la tele entonces un carguito directivo y apoyaban mis modestas sugerencias algunos avales:
Hice mi servicio militar, obligatorio en mi época, en el Campamento de Instrucción Premilitar Superior de Montejaque del que salí como Alférez de Complemento de Infantería. Acababa de obtener las licenciaturas en Periodismo y en Ciencias de la Comunicación Audiovisual en la Complutense de Madrid y tenía las ideas muy claritas y recientes en torno al tema y, por si fuera poco, había comentado varias veces el desfile. La última para la Cadena Nacional desde Sevilla en un acontecimiento del que están a punto de cumplirse treinta años y del que voy a seguir hablando después.

No me hizo ni pajolero caso. Y su compañero con el que ni tenía ni tengo ninguna confianza, lógicamente menos.
Por lo tanto ese antiguo colega, que era de la escuela de la voz como el agua clara a la que pertenece el Ministro Solbes, y su compañero siguieron haciendo las cosas… como siempre.
(Un inciso: Ángel Panero, excelente realizador del Centro Territorial de TVE en Andalucía, solía preguntarnos, antes de comenzar algún programa dirigido por él:
¿Hacemos las cosas bien o como siempre?)
Ellos siguieron así.

Este año estaban otros. Pero lo mismo. Y estoy seguro que a eso se refería don Mariano cuando habló coloquialmente sin advertir que estaba, cerca y con los malévolos oídos abiertos, un micrófono indiscreto.

La parada castrense, que contó con la asistencia de toda la cúpula militar y del Ministerio de Defensa y con la participación de más de 4.600 efectivos y 250 vehículos, comenzó tras la llegada de los monarcas acompañados por los Príncipes de Asturias, los Duques de Palma y la Duquesa de Lugo, la Infanta Elena.

Se desfiló como siempre también. Con “Soldadito español,soldadito valiente,la alegría del Sol fue besarte en la frente”.

Composición militar debida al maestro Jacinto Guerrero y que hoy, con una gran parte de soldados de importación desde que la mili fue abolida en 2001, no deja de ser paradójica y hasta inoportuna si se recuerda que esta marcha pasodoble procede de la revista “La orgía dorada” y, por el contrario el acervo musical de los Ejércitos se ha enriquecido en los últimos años notablemente con las partituras del teniente coronel Abel Moreno.

Sobre sus notas los comentaristas de este año competían intentando divulgar el caudal de datos de la voluminosa documentación que les había enviado el Ministerio. Intento baldío y agobiante cuando además superponían sus voces sobre la del oficial que describía el acto por altavoces.

Yo tuve mejor suerte. Esa transmisión que hice para la cadena de RNE no tuve que compartirla con nadie. La parada militar se celebró en el sevillano Paseo de las Delicias presidida por los Reyes a quienes acompañaba el Gobierno encabezado por Adolfo Suárez. Participaron doce mil hombres, quinientos vehículos y sesenta piezas artilleras. Fue el domingo 27 de mayo de 1979 con motivo del Día de las Fuerzas Armadas. Dentro de poco se cumplirán tres décadas.

1 comentario:

pinturero dijo...

Creo que se refería al desfile. Le aburre. Eso es todo.No le busquemos tres piés...
Cometió un descuido que hizo patente sus pensamientos respecto a "los apasionantes planes para ayer", y no respecto a otros detalles nimios a los que usted irónicamente achaca el comentario.