viernes, 18 de diciembre de 2009

La Esperanza sobre el egoísmo, la crueldad y el desamor.

Ya la habrá llevado en brazos el pregonero, me decía yo ayer recordando los actos previos al esplendoroso besamanos en su Basílica Macarena. Y ahora estará como la Reina que es y la Madre que necesita ser siendo en esta época alucinante en la que a las niñas de dieciséis años se les permite convertirse en asesinas de sus propios hijos al amparo de la ley.

La Esperanza se precisa hoy angustiosamente como presidenta de estas horas impensables y protectora de las que van a seguir. Porque nos movemos en la extraña y lacerante paradoja de intentar prohibir por ley la fiesta de los toros en defensa de su vida animal y de permitir que las chiquillas pongan a fin a la vida del ser que lleven en sus entrañas consiguiendo, dicen hipócritamente, una conquista personal cuando es exactamente al contrario: sufriendo los rigores de un cataclismo sicológico, en ocasiones de perdurables consecuencias.

Nausea producía escuchar la intervención del señor Tardá,arquetipo del más odioso y detestable parlamentarismo a la catalana, mostrando su satisfacción por el éxito conseguido. Un triunfo que no es tal.Primero porque va en contra de la Constitución, segundo porque se aprovecha de la indefensión del inocente,asesinado en el seno de su madre y tercero porque divide a la sociedad española, cuya mitad crecida en desacuerdo ha alzado y sigue alzando sus voces de protesta.

Una de estas, voz ante micrófonos y cámaras, y convertida en signos de escritura en multitud de trabajos ha callado ayer,la del sacerdote y periodista José Maria Javierre, andaluz de vocación, aunque nació en la falda del Pirineo aragonés, que nos enseñó quienes eran Sor Angela de la Cruz, el Cardenal Spínola y otros santos sevillanos y marcó la pauta de la defensa de los derechos de los obreros desde las páginas de El Correo de Andalucía.

Fundó además la revista Tierras del Sur, promovió la Gran Enciclopedia de Andalucía, y durante 13 años divulgó la Iglesia andaluza al frente del programa Testigos hoy de Canal Sur TV.
Su compromiso con nuestra ciudad se ha visto reconocido por La Real Academia Sevillana de Buenas Letras que lo nombró académico, y por el Ayuntamiento hispalense, que lo declaró Hijo Adoptivo en 1997, y, dos años más tarde, le rotularía una calle con el nombre de Paseo Padre José María Javierre.

Que la Esperanza, escuchándole ahora cerca de Ella, y tal vez sonriendo con sus anécdotas divertidas, nos proteja en estos momentos en que tanto necesitamos de la sombra y el acogimiento de su manto de Madre y Soberana.

5 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

El cura Javierre se ha ido con la Esperanza, no podía escoger mejor fecha para hacerlo, él que la derramaba a través de su fe sabiéndola explicar como nadie.
No debemos estar tristes por él y menos en esta fecha tan concreta.
Lamento que se haya aprobado tan cerca, también, de esta fecha la ley de ampliación del aborto, para mí, crimen sin más paliativos.
Felicidades también, padrino, para vd y los demás compañeros del Colegio de Agentes Comerciales.
Un abrazo

José Luis Garrido Bustamante dijo...

Comparto opinión. Correspondo.
Otro abrazo

Anónimo dijo...

No todoslos pregoneros la cojen emtre sus brazos,lo digo por usted que se lo invento en su pregon,mida sus comentarios que hay muchas gentes que leen y escuchan sus discursitos,me gustan siempre que sean verdad,a no ha comentado usted nada de la muerte de su gran maestro ,Carlos Sleiter.por favor respeto

José Luis Garrido Bustamante dijo...

Considerado Anónimo: El que se lo inventa es usted. Yo llevé a la Macarena en brazos desde su altar a la capilla donde iba a ser preparada para el besamanos y testigos hay,muchísimos por cierto, de esta página de la que,sin proponérselo,elogia mi capacidad literaria porque jamás hubiera descrito el momento de no haberlo vivido.
Me alegra lo que supone de que hay mucha gente que me lee. Es cierto.El contador de visitas lo confirma.Y en cuanto a mi desaparecido compañero Carlos Schlater al que me lleva tras escribir "a no ha comentado usted nada", se le ha perdido la h que debe acompañar a la vocal como los comentarios que vieron la luz en su día en diversos medios.
Termino,como usted: Por favor, respeto.

Sibelius dijo...

A quien es tan "valiente" de menospreciar e infamar tras un anónimo ni caso D Jose Luis, ni caso.

Saludos