lunes, 24 de noviembre de 2008

Los trece no encuentran novillero

Se han reunido, han echado una larga panorámica a la temporada última en la plaza de toros de la Maestranza buscando al mejor novillero y no han salido llorando porque ya son mayorcitos y, además, estaban a los postres de un almuerzo en el que, como siempre entre ellos,había reinado el optimismo y la camaradería.

Los trece son más que trece.Los trece son hoy veinticinco entre miembros y “miembras”. Algunos se sientan en la grada de ese número y otros en diferentes lugares de la plaza.Obviamente los trece no son supersticiosos, sino simplemente aficionados. Un día siguieron la idea que se les había ocurrido, en las postrimerías del ciclo novilleril de 1977, a Juan Carlos Torres Reynaud, que es hoy su presidente, Jesús Rodríguez Moya, Alfredo Delgado Ribelles y José Torres Rojas de “instituir un trofeo para premiar al mejor novillero con caballos de cada temporada en la Maestranza”… y se apuntaron a la tertulia. Desde entonces pagan religiosamente las cuotas, no se acodan a ningún color ni patrocinio y conservan y preservan vigorosamente su más insobornable libertad.

Por eso en esta ocasión votaron que no, que por la plaza más bonita del mundo no había pasado en la última temporada ningún aspirante a las galas de la torería mayor que mereciera su premio y, por lo tanto, lo dejaron desierto.

No sucedía tal cosa por primera vez. El premio de la “Tertulia Taurina Los trece de Sevilla” al mejor novillero lo han conseguido, en los últimos años, veinte matadores de novillos toros pero no ha podido ser concedido por falta de aspirante cualificado en las convocatoria de las temporadas de 1980, 1982, 1985, 1987, 1992, 1997, 2000, 2001 y 2005. Diez veces, contando la de este año. Como el primer premio se otorgó al término de la temporada siguiente a la fundación de la tertulia, una tercera parte de sus treinta convocatorias.

He reflexionado sobre este hecho. Y lo primero que aprecio es que, entre las figuras que encabezan el escalafón de matadores del momento, una sola fue novillero ganador, El Juli. Nadie más.Ni El Fandi, ni El Cid,ni Ponce, ni Morante, ni Perera…ni Manzanares…
¿Eran muy malos como novilleros? ¡Qué va!: O no actuaron entonces en la Maestranza al no ser contratados por la empresa o ésta los ponía frente a novillos inservibles en carteles ajustados a la medida de las necesidades de Canorea y compañía para saldar sus compromisos.

Esto es lo que, en parte ha seguido sucediendo en la última temporada. La falta de casta que ha predominado en la mayoría de los ejemplares que han saltado a la arena, su evidente blandura y otras circunstancias negativas que harían interminable esta relación de defectos para la lidia han dado al traste con los deseos de los muchachos que han hecho el paseo pletóricos de ilusiones y alguno con un bagaje importante de éxitos a sus espaldas.

Lo canta el escaso número de orejas cortadas. Algunas avaladas por la bondad presidencial. Y el aburrimiento repetido del público. Así no puede amasarse el material que precisa cualquier jurado para conceder un trofeo.

Y si, a esto se añade el compendio de actitudes desangeladas, apáticas y frías de algunos niños bonitos más dados a gustarse vestidos de luces ante el espejo o los objetivos de los fotógrafos de estudio que ante las astas de los animales bravos, se cierra el tarro de los desencantos.

¡Qué le vamos a hacer! Los trece se van a tener que ir a Aguascalientes que parece ser el destino de la cumbre actual del toreo. Lo malo es que a algunos el número trece para viajar a Méjico en avión les da una jindama que no se puede aguantar.

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